Naciones Unidas/EFE
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró ayer su preocupación por el uso que se pueda dar al arsenal sirio de armas químicas y pidió al Gobierno de Bachar al Asad que garantice su protección, ya que su utilización en el actual conflicto tendría “consecuencias nefastas” para el país, afirmó en un encuentro de alto nivel sobre la prohibición de armas químicas
Ban, quien hace una semana transmitió sus inquietudes al presidente Bashar al Asad por escrito, pidió que Siria se sume cuanto antes a la Convención Internacional para la Prohibición de Armas Químicas, de cuya firma se cumplen ahora su decimoquinto aniversario.
“Tres cuartas partes del mundo han declarado que sus arsenales de armas químicas han sido eliminados, pero ocho naciones no son parte de la convención, por lo que se trata de una grave preocupación mundial”, añadió Ban. De acuerdo con la Convención de Armas Químicas, los 188 países que la han suscrito están obligados a desmantelar todo su armamento químico.
El régimen de Al Asad ha negado que vaya a emplear armas químicas en el interior de Siria, aunque sí ha condicionado su uso a una eventual agresión de fuerzas extranjeras, algo que ha provocado las advertencias por parte de Estados Unidos de que no toleraría algo semejante.
El ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, acusó ayer a Washington de inventarse el asunto de las armas químicas para lanzar una campaña militar contra Siria y de apoyar a los grupos armados que se enfrentan al régimen de Damasco.
“Estados Unidos está usando la cuestión de las armas químicas para hacer una campaña similar a la que precedió la invasión que llevó al derrocamiento del régimen de Saddam Hussein”, dijo el ministro en una entrevista con la televisión libanesa de Al Mayadin.
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