Inés Izquierdo
Redactar es un proceso complejo que requiere conocimientos gramaticales y ortográficos para lograr un texto claro, conciso y coherente.
Siempre es necesario antes de escribir que tengamos en la mente al destinatario. Eso ayudará a poner los ladrillos del discurso: verbos, sustantivos, adjetivos, conectores, etc.
Especial atención requiere la claridad, llamada por algunos como la diosa de la redacción es un elemento importante que se apoya en los pilares de la concisión y la sencillez.
Recordemos que la concisión estriba en usar el menor número de palabras para expresar una idea con la mayor exactitud posible, lo contrario de ella es la vaguedad, la imprecisión, el exceso de palabras y de retórica.
No olvidemos la totalidad: Cada palabra, frase párrafo está en función del resto. Es la red conexiones entre ellas la que da el significado al texto
Otra de las cualidades que ayudará a la claridad, es la simplicidad, la cual parece ser fácil, pero puede convertirse en una tarea difícil porque casi siempre tratamos de complicar las cosas, algunos piensan que mientras más enredado escriban darán muestras de ser muy inteligentes. Criterio erróneo pues el mejor maestro, el mejor comunicador es aquel que logra una comunicación efectiva con sus receptores.
Recomendaciones: Trate de imaginar que está delante de un público, que será el receptor del mensaje, entonces integre aspectos del lenguaje no verbal al discurso por medio de las palabras, del tono, del contenido.
Cuente a una persona su historia y trate de escribirla de esa forma ágil y amena de la conversación.
No busque palabras complicadas o muy largas, opte por las oraciones simples, en voz activa y huya de los gerundios mal empleados .
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