Matthias Dietrich (*)
En Nicaragua se necesitan mucho más esfuerzos para tener un sistema de educación más eficaz. El punto central del interés de la sociedad nicaragüense debe ser la educación básica, aquí se construye —como lo dice el nombre— la base para la vida de los jóvenes, tesoro de cada país.
En los años anteriores ha crecido bastante rápido la población joven nicaragüense pero este proceso va a tomar otro rumbo: en el futuro se va a aumentar la cifra de la población adulta. Por eso ahora es el momento de invertir en la educación de las nuevas generaciones para poder abrir de esta manera mucho más posibilidades de incrementar el ingreso per cápita de la población de un país.
Con una buena calidad de la educación básica influimos directamente en el futuro del país y con eso podríamos sacar beneficios del “bono demográfico” que tenemos en muchos países en estos momentos, pero el reloj corre. Otros países han empezado mucho más temprano y con más concentración este proceso; como Costa Rica y Chile.
Aunque aquí en el pasado no se ha invertido suficiente para tener una generación joven bien preparada, todavía hay posibilidades para eso. Lamentablemente a la fecha falta claridad sobre esta gran oportunidad en Nicaragua como lo ha mencionado hace poco el joven empresario y analista político, Félix Maradiaga, en un encuentro regional de la OEA sobre temas de la juventud en Honduras dentro del marco del proyecto “Armando Paz”.
Invertir hoy conscientemente en la educación dará frutos en un tiempo relativamente corto pero para un futuro muy largo —eso es el contenido del “bono demográfico”— se requiere una visión nacional para la educación sobre la base de alianzas amplias.
El sector privado ya está demostrando su interés en eso y su disposición de aportar para poder desarrollarnos más rápido; aquí solo menciono las iniciativas como: Eduquemos, Empresarios por la Educación, la alianza para mejorar la educación y otros. En todo eso los inspiradores son también organizaciones empresariales como Cosep, Amcham y UniRSE.
Hay muchas formas como aportar, en la semana pasada se entregaron, por ejemplo, de parte de la Fundación Zamora Terán, 815 computadoras a estudiantes de la Escuela Juan Bautista Arríen, en Ciudad Sandino, un colegio fundado hace 26 años con 46 niños por este gran pedagogo español y amigo del pueblo nicaragüense, el doctor Juan Bautista Arríen. Hoy ese centro cuenta con mas de 1,300 estudiantes.
A la fecha dicha Fundación ha aportado mucho con la entrega de aproximadamente 26,000 computadoras, de las cuales 5,000 se entregaron en la isla de Ometepe. En esta misma dirección trabaja el grupo Baltodano, con su programa semillas electrónicas y hay muchas más iniciativas en esta dirección.
Impresiona ver cómo grupos empresariales y sus familias se entregan al futuro del país, y como sé que ellos no lo hacen solo para ser mencionados, hago un llamado a todos en apoyar estas actividades.
(*) *Director ejecutivo de la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (UniRSE).
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