Canto Uno

No quise un paraíso donde no existieran llamas. Mis manos no dejaron que hablara el viento

León Salvatierra

No quise un paraíso donde no existieran llamasMis manos no dejaron que hablara el viento

No supe imitar la perfección de una promesaNi me convenció el madero. Tampoco quise

quedarme inmóvil. Intenté vivir en el paraísopero debo confesar que me tentaron los defectos

Las piedras ásperas, las pulpas, los manglaresAhora prefiero abrazar las llamas que bailan solas

Y que dan frío, las moribundas pupilas de un simioy su terquedad.

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