CARACAS
Si el carismático líder socialista Hugo Chávez, sigue al frente del país a partir del 7 de octubre o si asume el opositor Henrique Capriles, puede traer consecuencias o influir en distintos puntos del planeta, especialmente en Latinoamérica.
“En toda la región hay mucho interés por el resultado del proceso electoral, debido al papel protagónico que ha intentado jugar el presidente Chávez y a algunas alianzas con países vinculados ideológicamente a él que han recibido muchos beneficios”, explicó el analista Juan Francisco Contreras.
Impulsor de mecanismos regionales como la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), o Petrocaribe, Chávez ha tratado de llevar la batuta latinoamericana desde que llegó al poder en 1999.
Con la mayor reserva mundial de petróleo, el mandatario ha financiado programas en países de la Alba y Unasur y ha distribuido millones de barriles de petróleo a países caribeños en condiciones de financiación favorables. Además, Latinoamérica genera un tercio de las multimillonarias importaciones venezolanas, mientras que decenas de empresas regionales tienen importantes inversiones en el país.
“Venezuela es una pieza importante que puede hacer una diferencia en el rompecabezas latinoamericano”, afirmó Elsa Cardozo, para quien si Chávez consigue su tercera reelección deberá lidiar con un ambiente regional con “menos margen de maniobra” por el ascenso de gobiernos “hacia el centro del espectro político” como Colombia, México, Chile o, incluso, Perú.
CASO CAPRILES
Entretanto, el “pragmatismo” se impondría en el caso de que Capriles, quien se define de centro-izquierda, ganara las elecciones, llevando “el mapa latinoamericano a un color más homogéneo políticamente”.
Capriles, quien criticó que Chávez iniciara la ruptura con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), anunció que, de ganar, no abandonará la Alba, regresará a la CAN y se mantendrá, pese a sus reticencias iniciales, en Mercosur.
Pese a la retórica antimperialista de Chávez, EE. UU. sigue siendo el principal cliente del país, al que vende diariamente alrededor de 1.5 de los 2.5 millones de barriles que exporta. Sin embajadores y con las relaciones diplomáticas en su punto más bajo, el gobierno de EE. UU. “se alegraría mucho de que Chávez no tuviese su tercera reelección”, asegura Cardozo, aunque puntualiza que Capriles no podría volver “a viejas prioridades”.
“A China no se le puede ignorar”, apunta la profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV) al referirse al segundo y pujante socio de Venezuela, con el que mantiene un endeudamiento de más de 30,000 millones de dólares. Con participación casi exclusiva del rico mapa aurífero venezolano, construcción de satélites o convenios de construcción de refinerías, China mantiene con Caracas una relación comercial cada vez más amplia.
Aunque Chávez también ha incrementado sus relaciones con polémicos países como Irán, Siria o Bielorrusia. Según Contreras, si gana, Chávez profundizará la actitud de “desafío a los países occidentales” y continuará con su esquema de política exterior “anti”: “antinorteamericano, antimperialista y anticapitalista”.
Cardozo apunta que el programa de Chávez indica que “quizás habrá menos énfasis en estas causas remotas” como el apoyo irrestricto al líder sirio, Bachar al Asad, o al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y dará prioridad a potencias emergentes como los BRICS (Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica).
“No cabe esperar para nada relaciones estrechas con países como Bielorrusia, Irán o Siria, en el caso de que Capriles gane las elecciones”, según Cardozo.
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