El Estado Mayor del ejército sirio en Damasco fue golpeado ayer por dos suicidas que lanzaron, con diez minutos de diferencia, sus coches bombas en los alrededores e interior de la sede, a pocos metros de edificios del Gobierno y los servicios de seguridad.
En el ataque, reivindicado por rebeldes, hubo complicidad con militares dentro del Estado Mayor, según el Ejército Libre de Siria.
El Observatorio de Derechos Humanos (OSDH) confirmó que tras el doble ataque estallaron intensos combates entre rebeldes y militares en la sede.
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