Ramón H. Potosme
“Tiene un minuto diputado”, exclama desde su estrado René Núñez, el presidente de la Asamblea Nacional, para imponer su autoridad. En ese momento, el diputado Agustín Jarquín Anaya leía parte de su moción a las reformas del Presupuesto General de la República (PGR), pero en su intento por ser escuchado Núñez le apagó el micrófono. “Perdió su oportunidad diputado”, finalizó Núñez.
De esta forma, el presidente del parlamento violó el artículo 108 de la Ley Orgánica del poder legislativo, según Jarquín Anaya, quien en una carta le pidió que se disculpe públicamente.
Jarquín Anaya explica que cuando se trata de mociones no hay un límite de tiempo y que fue impedido arbitrariamente de presentar su propuesta.
Luego que la bancada opositora declinara seis mociones a favor de que Jarquín Anaya hablara, le fue dada la palabra al diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez. Él explicó en ese momento que la Ley establecía que cuando se trata del PGR no cabe hacer mociones si no es previo a su dictamen.
Jarquín Anaya señala que ello aplica únicamente en las iniciativas de presupuesto cuando dan un periodo de veinte días para la presentación de mociones y no cuando es una reforma porque si se atuvieran a ese periodo habría tenido tiempo hasta el 24 de septiembre, cinco días después que se aprobó en el parlamento. La reforma enviada por el ejecutivo el pasado 4 de septiembre fue dictaminada y aprobada rápidamente.
“Si existieran otras bases legales que justificaran vuestro proceder que censuro y los argumentos y expresiones que expreso en esta misiva son falsas, le pido que me las indique, con la seguridad de que entonces reconoceré mi yerro y daré las excusas públicas correspondientes. Si no es así, exijo que se presenten las disculpas de rigor”, expresa Jarquín Anaya en su misiva a Núñez.
El diputado Eliseo Núñez Morales señala que hay mucha discrecionalidad y que esa disposición es inconstitucional porque limita el actuar del diputado.
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