César Úbeda Bravo
La secretaria de Estado de EE. UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, aseguró la semana pasada que Estados Unidos observa nuevas tensiones en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y alertó de que suponen un “riesgo” para la cooperación en la región.
“Dentro del SICA hemos visto en los últimos meses un mayor nivel de tensión y combatividad en asuntos no realmente relacionados con la seguridad ciudadana, lo que presenta un riesgo de socavar algunos de los otros esfuerzos en cooperación que hemos sido capaces de alcanzar“, dijo Jacobson.
Posteriormente, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, admitió que existen presiones en el SICA.
“Es un tema polémico, pero sí ha atraído la atención hacia la región, colocando los ojos en los esfuerzos regionales de seguridad. Donde sí hay entonces un consenso regional y esto es lo verdaderamente importante, es precisamente en esa estrategia de seguridad con costos y en la voluntad de fortalecer las relaciones con los EE. UU. en el ámbito de la seguridad. Es ahí donde hay que colocar esfuerzos sustantivos para no dispersarnos”, señaló Herdocia Sacasa.
[/doap_box]
Para el experto en Derecho Internacional, doctor Mauricio Herdocia Sacasa, es normal que en los organismos comunitarios existan diferencias y por consiguiente desafíos que generan tensiones, que deben enfrentarse con firmeza y determinación comunitaria para mostrar siempre el compromiso de la región con su proyecto estratégico integracionista como plataforma integral hacia el desarrollo sostenible.
¿Existen fuertes discrepancias en el SICA?
Como todo organismo, especialmente cuando tienen una naturaleza comunitaria, el Sistema de la Integración Centroamericana tiene retos y desafíos que generan tensiones y, en ocasiones, pueden llegar incluso a dislocar temporalmente el proceso… sucesos en Honduras por ejemplo. De ahí la importancia de fortalecer permanentemente las instituciones del SICA, su liderazgo concreto y directo, y vigorizar su unidad y actuación armoniosa e integrada, poniendo siempre por encima el interés regional.
Pese a los avances indudables del Sistema, persisten áreas donde debe hacerse un esfuerzo adicional para lidiar con asuntos como la necesaria participación directa de los Estados Parte del SICA en todos los tratados principales y órganos sustanciales del Sistema para evitar lo que yo llamo la fragmentación institucional; la necesidad de mantener limpia y descontaminada de problemas bilaterales la Agenda global de Integración, de modo que los problemas de vecindad se resuelvan mediante un diálogo binacional que no enturbie ni empañe la agenda regional que debe continuar avanzando y fortaleciéndose. Finalmente, el paso a una integración de resultados concretos y tangibles, con verdadero impacto en la gente y en las poblaciones.
¿Existen tensiones en el organismo centroamericano?
Algunas tensiones que afloran son vistas entonces como riesgos, aunque a mi juicio son expresiones que todo proceso de una u otra forma enfrenta, pero que deben atenderse con firmeza y determinación comunitaria para mostrar siempre el compromiso de la región con su proyecto estratégico integracionista como plataforma integral hacia el desarrollo sostenible.
En realidad Centroamérica ha logrado establecer, con el apoyo de la comunidad donante, una estrategia de seguridad con costos, lanzada en la Conferencia de Guatemala el año pasado con 22 perfiles de proyecto y un mecanismo de coordinación, evaluación y seguimiento, con países amigos e instancias ejecutivas regionales.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A