ATMÉ/AFP
El coronel rebelde Ahmaed Abdel Wahab, manifestó ayer, cerca de la frontera turca, que el régimen de Bashar al Asad va perdiendo cada más terreno en el conflicto armado.
Aún cuando están escasamente equipados frente a la potencia de fuego de las tropas del mandatario sirio, y a pesar de los incesantes bombardeos contra sus bastiones, los insurgentes tratan de ampliar las zonas bajo su control, sobre todo en el noroeste del país.
“Controlamos la mayor parte del país. En la mayoría de las regiones, los soldados están prisioneros en sus cuarteles”, afirmó Abdel Wahab, en Atmé. “Con o sin ayuda exterior, la caída del régimen es cuestión de meses, no de años”, añadió el coronel, quien asegura tener bajo su mando una brigada de 850 hombres del Ejército Sirio Libre (ESL).
“Si tuviésemos armas antiaéreas y antitanques eficaces, podríamos lograr ventaja muy rápidamente”, según dijo. “Pero si los países extranjeros no nos dan, aún así venceremos. Solo será más largo”, añadió.
Por otra parte, la única hermana de al Asad, Bushra, se estableció en Dubai con sus hijos. Ella es la viuda de uno de los “halcones” del aparato de seguridad sirio, el general Asef Shawkat, fallecido el 18 de julio en un atentado.
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