Trípoli/EFE
Yusef al Yihani, portavoz de la milicia, una de las llamadas a disolverse, explicó que la decisión de las autoridades de disolver las milicias no significará su desaparición ya que seguirán con su actividad a través de la sociedad civil y “no nos podrán impedir hacerlo”.
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El presidente del Consejo General Nacional, Mohamad Al Meguerif, dio ayer 48 horas a las milicias no asociadas a las fuerzas regulares para que abandonen los cuarteles, edificios estatales y propiedades del antiguo régimen y se disuelvan.
El aviso se produce dos días después de que miles de personas se manifestaran en Bengasi, segunda ciudad y capital económica del país, en contra de la presencia de armas en las calles y en favor del fortalecimiento de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Al margen de esa manifestación varios grupos asaltaron los acuartelamientos de la milicias radicales Mártires de Abu Salim y Ansar al Sharia (defensores de la Ley Islámica) y la comisaría en la que tenía su centro operativo a milicia Zalz. En incidentes posteriores 11 personas murieron y setenta resultaron heridas.
“Hemos decidido disolver todas las brigadas y grupos armados que no están bajo la autoridad del Estado y crear un centro de operaciones en Bengasi para reagrupar a las fuerzas armadas, las fuerzas del Ministerio de Interior y las brigadas que dependan del ministerio de Defensa”, explicó Al Meguerif, y señaló que la nueva directiva también prohíbe “el uso de la violencia y el porte de armas en espacios públicos”.
El jefe del Estado Mayor del Ejército libio, general Yusef al Menguch, quien volvió a precisar que quienes estén dispuestos a alistarse deberán hacerlo “a título personal, y no como grupo”. Además, advirtió que el Ejército está preparado para usar la fuerza contra quien no acate la nueva normativa.
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