AFP / BERLÍN
La canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés François Hollande reafirmaron el fin de semana sus divisiones en materia de supervisión bancaria en la Unión Europea (UE), a pesar de las grandes declaraciones sobre la fuerza de la amistad francoalemana durante la jornada.
“No estamos tan lejos el uno del otro”, expresó la canciller alemana. Sin embargo, Merkel discrepa con Hollande en la celeridad con la que hay que crear la supervisión bancaria que respalda la Comisión Europea.
- bancos de la zona euro quiere la Comisión Europea confiar su supervisión al Banco Central Europeo (BCE) , pero Berlín prefiere limitarlo a las mayores entidades bancarias.
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París quiere que los europeos se doten de un mecanismo a partir de enero de 2013, pero Alemania tiene menos prisa. “Estoy a favor de una unión bancaria, es una etapa muy importante, debemos hacerla por etapas sucesivas”, pero “cuanto antes mejor”, sostiene el presidente francés.
Para la canciller alemana la creación de una supervisión bancaria europea es una condición para que los bancos en problemas puedan recibir directamente ayuda de los fondos de rescate. “Para mí lo importante es la calidad. No sirve hacer algo muy rápido que no funcione”, consideró por su parte Merkel.
“Hace falta ser serios, hace falta calidad y luego veremos el tiempo que lleva (…). Vamos a pedir a nuestros ministros de Finanzas trabajar tan rápido como sea posible”.
FIAT INQUIETA EN ITALIA
En tanto en Italia, los dirigentes de Fiat —la más grande empresa industrial italiana— se comprometieron el sábado a “salvaguardar la presencia industrial del grupo en Italia”, al cabo de un encuentro en Roma con el jefe de gobierno Mario Monti, según un comunicado conjunto.
El presidente del grupo Fiat, Sergio Marchionne, fue seriamente criticado por sugerir que las actividades de Fiat en Italia, en donde el grupo es el primer empleador privado, podrían ser restructuradas.
“Fiat tiene la intención de reorientar su modelo de negocios en Italia en una lógica que privilegia la exportación, en particular hacia fuera de Europa”, indicó el comunicado que recuerda que invirtió 5,000 millones de euros en la península en los últimos tres años. El fabricante automotriz atraviesa dificultades en el mercado europeo, por lo que abandonó su concepto estratégico de “Fabbrica Italia”, sin identificar su remplazo.
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