Väntar låt (canción de espera)

¿Cuánto esperar?Como en cámara lenta pasan los días.Todo es tarde, como un consuelo que llega sin escucharse. Bandadas de pájaros rompen los calendarioscomo las lunas,que se encienden y se apagan,sin alterar ni un músculo.El aire congelado de la pislazulicomo el color de tristeza,invade el corazón.¿Cuánto esperar? —pregunta el padremientras se oye a sí mismo.Quizás el hijo escuche como un alarido en su corazónel lamento ecoico, sufrientede alguien que lo ama sin acertar quién es.¿Cómo el olvido atrapa un corazón hasta embalsamarlo?¿Cómo? —pregunta el padresentado otra vez como frente a una pantallaAtisba el horizonte.Sus ojos ansiosos como un faro,recorriendo las aguas,repasa cada detalle a lo lejos:una libélula que parece crucificar los vientos,florecillas que apenas revientanolores y silencio como abriendo un mensaje.El padre cada mañana abre su historiaComo un amanecer,Repasando otra forma de enfrentar la espera.Un café quizás.Otro café.La silla junto a otra puerta o junto a la ventana Para soñar con el hijo, Y la religiosa obsesión de siempre. ¿Cuánto esperar?La noche, el sueño y el cansancioResponden como bálsamo perfecto.

¿Cuánto esperar?

Como en cámara lenta pasan los días.

Todo es tarde,

como un consuelo que llega sin escucharse.

Bandadas de pájaros rompen los calendarios

como las lunas,que se encienden y se apagan,

sin alterar ni un músculo.

El aire congelado de lapislazuli

como el color de tristeza,

invade el corazón.

¿Cuánto esperar? —pregunta el padre

mientras se oye a sí mismo.

Quizás el hijo escuche como un alarido en su corazón

el lamento ecoico, sufrientede

alguien que lo ama sin acertar quién es.

¿Cómo el olvido atrapa un corazón hasta embalsamarlo?

¿Cómo? —pregunta el padre

sentado otra vez como frente a una pantalla

Atisba el horizonte.

Sus ojos ansiosos como un faro,

recorriendo las aguas,

repasa cada detalle a lo lejos:

una libélula que parece crucificar los vientos,

florecillas que apenas revientan

olores y silencio como abriendo un mensaje.

El padre cada mañana abre su historia

Como un amanecer,

Repasando otra forma de enfrentar la espera.

Un café quizás.

Otro café.

La silla junto a otra puerta o junto a la ventana

Para soñar con el hijo,

Y la religiosa obsesión de siempre.

¿Cuánto esperar?

La noche, el sueño y el cansancio

Responden como bálsamo perfecto.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí