AP/AFP/EFE
Nakoula Bassely Nakoula, el hombre de nacionalidad estadounidense que está detrás de la película antimusulmana que desató la violencia en Medio Oriente hace dos semanas, podría ser acusado, en su natal Egipto, de “insultar a la religión”, un delito castigado con hasta tres años de prisión, o podría enfrentar la acusación más grave de “perturbar la seguridad nacional”.
Pero en Estados Unidos, donde el Gobierno ni siquiera puede ordenarle a YouTube que elimine el vídeo, y lo que más puede hacer es solicitarlo, las autoridades están en la espinosa obligación de defender sus derechos a la libre expresión y garantizar su seguridad, a pesar de que condena abiertamente su mensaje. Hasta hoy, la empresa matriz de YouTube, Google, se ha negado a eliminar el clip, con el argumento de que está dentro de sus pautas para contenido. La compañía hizo restringir el acceso al vídeo en algunos países, entre ellos Egipto, Libia e Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo.
• La facción más conocida es Katibat Ansar al Charia (Brigada de los Partidarios de la Charia), un grupo armado que defiende la aplicación literal de la ley islámica y que se formó tras la caída de Muammar Gaddafi, en octubre de 2011. La población y la prensa la acusaron tras el ataque al consulado el 11 de septiembre, aunque la milicia lo rechazó.
• Casi un año después de la caída del antiguo régimen, las milicias de exrebeldes armados, incluidos los fundamentalistas islámicos, dictan la ley en Libia.
• Y lo que aún es peor, son las autoridades las que recurren a estos grupos para intervenir en conflictos tribales o para vigilar instalaciones públicas.
• Recientemente, las autoridades reconocieron que sus órganos de seguridad estaban “infiltrados” por extremistas.
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Para quienes protestan y piden sangre, el diálogo de la película que denigra al profeta Mahoma es toda la evidencia necesaria para buscar justicia por mano propia contra Nakoula. En Estados Unidos, no hay nada ilegal en hacer una película que desacredite a una figura religiosa. Eso tiene al gobierno de Barack Obama tratando de hacer equilibrio en una delgada cuerda diplomática cuando faltan menos de dos meses de las elecciones, pues debe resolver cómo expresar su indignación por la manera en que la película trata el islam, sin comprometer la más básica de las libertades estadounidenses.
“Lo que hace esto especialmente difícil para Estados Unidos es que… Tratamos lo que la mayoría de nosotros consideraría como discurso de intolerancia como un discurso protegido por la Constitución y los estadounidenses no aprecian, creo, lo inusual que esta posición parece en el resto del mundo”, manifestó Lawrence Rosenthal, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chapman en Orange, California.
La situación también plantea preguntas inquietantes acerca de hasta qué punto el Gobierno puede y debe proteger a alguien que ejerza su derecho a la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión. En el pasado, por ejemplo, la Policía montó guardia para garantizar que grupos nazis y el Ku Klux Klan pudieran marchar sin ser atacados por sus puntos de vista.
Sin embargo, el caso de Nakoula, de 55 años, invita al escrutinio debido a que la libertad de expresión que ejerce con la película, La Inocencia de los Musulmanes, ha tenido consecuencias tan profundas y violentas. Si el Gobierno protege abiertamente a Nakoula podría ser visto por algunos como una aprobación tácita de la película, y provocar más protestas. Dejarlo a su suerte, por otra parte, podría tener consecuencias mortales.
Hay ejemplos de violencia contra otros que han escrito o hablado contra Mahoma. Hasta ahora, el Gobierno ha reconocido que le ofreció una asistencia muy limitada. Ayudantes del jefe policial del condado de Los Ángeles escoltaron a Nakoula a un interrogatorio con funcionarios federales de libertad condicional. Lo hicieron en medio de la noche y permitieron a Nakoula cubrir su rostro. Actualmente está en un lugar desconocido.
Jody Armour, una profesora de la Facultad Gould de Leyes de la Universidad del Sur de California, señaló: “No es en absoluto inusual que el Gobierno intervenga y le dé a un ciudadano en peligro protección especial, pero no puede ser ilimitada. Ellos van a tener que encontrar un equilibrio”.
Un avance de 14 minutos de la película en YouTube desató la violencia en Medio Oriente, incluido un ataque en Libia en el que murió un embajador estadounidense.
Nakoula, un cristiano copto y ciudadano estadounidense que estuvo en una prisión federal por fraude con cheques, expresó en una breve entrevista la semana pasada que él estuvo implicado en la gestión y logística para la película antimusulmana. Aunque las autoridades federales han concluido que él está detrás de la película.
“No está claro que haya, en los códigos hoy en día, una ley que convierta lo que hizo (Nakoula) en un crimen”, dijo Rosenthal. En efecto, las autoridades federales han dicho que investigan a Nakoula en el contexto de si violó su libertad condicional por la condena por fraude. Bajo los términos de su sentencia, tenía prohibido usar computadoras o internet como parte de su condena. El tema de la libertad condicional “le da al Gobierno una forma con relativamente baja visibilidad de enjuiciarlo, pero no técnicamente por lo que dijo y la manera como exaltó los ánimos”, agregó Armour.
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