El Ejército, apoyado por tanques y helicópteros, combatió ayer contra los insurgentes cerca de sus bases en Alepo, donde hubo nuevas manifestaciones contra el régimen con la consigna “los bienamados del profeta son masacrados”.
Pese a la violencia, también hubo protestas para exigir la partida de Bashar al Asad en Idleb, Damasco, y otras ciudades luego de la plegaria semanal del mediodía, como lo han hecho todos los viernes desde que comenzó la revuelta.
35 personas murieron ayer según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A