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Italia y España no solicitarán rescates a menos que una nueva subida en los rendimientos de los bonos los aíslen de los mercados, dado que ningún Gobierno aceptará voluntariamente las condiciones impuestas para la ayuda, dijo un alto funcionario del gobierno italiano.
Los sondeos sugieren que probablemente la votación no produzca una mayoría estable o que lleve a un gobierno que no esté comprometido con las reformas de Monti. El riesgo de un parlamento sin mayoría absoluta también sería mayor si los políticos no logran llegar a un acuerdo relativo a una nueva ley electoral que garantice la gobernabilidad.
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“No habrá ningún país que voluntariamente, en una medida preventiva, aunque esté racionalmente justificada, recurra a un organismo internacional y diga —‘Cedo mi soberanía nacional’—”, dijo en una entrevista en Roma Gianfranco Polillo, subsecretario de finanzas. “Lo descarto para Italia y para cualquier otro país”.
Los rendimientos de los bonos italianos y españoles a diez años cayeron más de un punto porcentual desde que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, señaló por primera vez que el banco compraría deuda de los países de la eurozona en problemas conjuntamente con los fondos de rescate de la Unión Europea.
Si bien el primer ministro Mario Monti fue un promotor del plan de compra de bonos de la UE, la insistencia de Draghi en imponer condiciones sobre todo tipo de ayuda generó en Monti y en el presidente de Gobierno español Mariano Rajoy una renuencia a solicitarla.
El programa “se activará solo cuando los países individuales tengan el agua al cuello”, dijo Polillo.
El rendimiento de Italia a diez años cayó tres puntos porcentuales hasta 4.96 por ciento, por debajo de un pico de 7.5 por ciento. El referente de España cayó cuatro puntos básicos hasta 5.73 por ciento. Alcanzó un máximo desde que existe el euro de 7.75 por ciento en julio pasado.
A REUNIÓN
Monti se reunió con Rajoy ayer en Roma, un día después de que el gobierno italiano elevó su pronóstico correspondiente al déficit fiscal para este año en medio de una recesión que se ahonda. Los altos rendimientos están incidiendo en las finanzas públicas de ambos países, debilitando los esfuerzos destinados a contener los déficits fiscales. Italia prevé ahora un déficit de 2.6 por ciento del Producto Interno Bruto este año, más que el 1.7 por ciento pronosticado en abril.
La vicepresidenta española Soraya Sáenz de Santamaría dijo esta semana que España contemplará la posibilidad de solicitar un rescate si las condiciones impuestas son aceptables.
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