Unos treinta civiles murieron y decenas resultaron heridos ayer en una explosión ocurrida tras un ataque aéreo contra una estación de servicio en el pueblo Ain Isa, en el norte de Siria, anunció el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Los rebeldes aseguraron haber derribado un helicóptero en Damasco.
Mientras, el presidente Bashar al Asad manifestó, en una entrevista al semanario egipcio Al Ahram al Arabi, que sus fuerzas se impondrán a los “terroristas” armados y ayudados según él por Turquía, Catar y Arabia Saudita.
La violencia cobró 165 muertos ayer.
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