Danilo Arbilla

Una pésima jornada

El pasado martes 11 se dio bastante espacio al recuerdo del undécimo aniversario del atentado terrorista contra las Torres Gemelas, pero pocos se acordaron que también ese día se cumplieron once años de la aprobación, en Lima, de la Carta Democrática Interamericana.

Más de una década después de los hechos de aquel día el balance no es de lo mejor: consiguieron más los terroristas que los cancilleres de las Américas reunidos en tierras peruanas.

Los efectos destructivos del golpe en NY han sido mucho mayores que lo contabilizado para el día de la propia tragedia. Imprevistamente, sin haberlo imaginado nunca siquiera, en pocas horas los estadounidenses tomaron conciencia de que no eran invulnerables. Cundió el pánico. Se hacía preciso castigar a los malos; demostrar que se seguía siendo el país más poderoso del mundo y, también, había que empezar a “entender” que para tener “una seguridad más segura” es necesario “sacrificar” ciertas cosas; algunas de las cuales, sin embargo, que hacían a la esencia de una nación que había conseguido en función de ellas llegar a ser la mayor potencia.

EE. UU. se embarcó en una guerra sin sentido, inventada y con consecuencias aún más catastróficas que las del atentado terrorista. Como dijo Jorge Luis Borges de la invasión de las Malvinas, también la guerra de Irak tuvo algo de “huida hacia adelante”. Quizás fue algo así como una precipitada arremetida hacia no se sabía bien dónde, en la que primó más el miedo que la serenidad, más los halcones que las palomas, más la ira que el sentido común y en la que se entremezclaron algunos intereses que poco tenían que ver.

Once años después la economía de los EE. UU. y del mundo desarrollado sufre lo que en gran parte son las consecuencias de lo que se hizo en aquellos momentos. Y con todo, no ha sido lo peor; en este tiempo los ciudadanos de EE. UU. han visto menguados sus derechos y libertades; su mejor imagen se ha ido desfigurando, como le ha ocurrido también a uno de sus buques insignias: la prensa. Muchos medios de información flaquearon, se “metieron” en la guerra, se dejaron persuadir por la causa patriótica. Quizás “la crisis” de hoy no sea tanto por las nuevas tecnologías, sino por la pérdida de credibilidad que no es ni una antigualla ni una modernidad, sino lo que hay que tener, en cualquier época, para ganarse a la gente.

Tampoco nada imaginaban de lo que iba a pasar, el entonces canciller del Perú y hoy presidente de la Corte Interamericana de DD. HH., Diego García-Sayan y el secretario de Estado, Colin Powell, quienes se habían juntado a desayunar aquella mañana del 11 de septiembre del 2001. Las noticias obligaron a Powell a volver de urgencia, pero igual esa tarde la Carta Democrática fue aprobada. Era preciso tener un documento que previniera de la aparición de nuevos personajes como Fujimori, que desconocieran al poder ejecutivo, que manejaran a jueces y fiscales a gusto y gana y que modificara las constituciones a su medida y a su permanente deseo de “ser reelectos”. (Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia; los autoritarismos son todos iguales, en todas las épocas y cualquiera sea su signo o sello).

Y no hay que abundar mucho. En una región donde cada vez se respeta menos al poder judicial, donde la libertad de prensa es atacada continuamente y donde los mandamases “fuerzan constitucionalmente” su permanencia en el trono, reelección y abuso de poder mediante la Carta solo ha servido para tapar esa realidad y darle alguna legitimidad, limitada, eso sí, por su ya muy alicaída credibilidad. En fin, un documento que, además, ha servido para algunos atropellos de la lamentable OEA y su secretario, ocupados, hoy, por ejemplo, de velar por la transparencia de las próximas elecciones paraguayas, mientras no se animan a plantearle a Chávez ni siquiera una mínima presencia (en serio) en las elecciones venezolanas, las que solo serán observadas por los “invitados” del comandante bolivariano.

Sin dudas, aquella de septiembre del 2001 fue un pésima jornada. El autor es periodista uruguayo, director del semanario Búsqueda.

COMENTARIOS

  1. Denso
    Hace 14 años

    Tiene razon Mr Arbilla;herido casi de muerte,USA salio casi a la caza de fantasmas;peleando como gato panza arriba,casi como a desquitarse la ira contra el que encontrara a su paso,y no contra quien se las hizo;ya q el terrorismo sigue ahi,casi intacto,como un virus casi indestructible;hasta creo como usted,q el mayor danio de esta lucha la esta padeciendo los mismos americanos o los q vivimos en este pais;tambien de esos errores se han aprovechado los nuevos dictadores de America,chavez,Ortega

  2. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 14 años

    Me paso algo sobrenatural en la torre #5 de esos edificios. Yo habia
    ido al piso 15 donde habia una escuela de computers, y me dijeron
    que el curso que yo queria ya no lo daban. 3 dias antes me llaman por telefono diciendo que llegue el lunes, fui, en la recepcion les dije
    que alguien me llamo para darme cupo. Todos me quedaron viendo como mentiroso.Luego dijeron que era imposible porque esa persona
    habia muerto 15 dias atras. La semana siguiente los terroristas llega
    ron. Me salvo la campana

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí