México/EFE
La fuga de 129 reos del penal Piedras Negras, en Coahuila, puso en evidencia la debilidad de la estrategia contra el crimen organizado del gobierno de Felipe Calderón, quien ayer consideró “deplorable” el acto, y manifestó que “debe corregirse la vulnerabilidad de instituciones de justicia estatales”, en un mensaje vía Twitter.
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El director de la prisión, el jefe de turno y el responsable de los guardias están bajo arresto preventivo mientras se investiga su supuesta responsabilidad. Las autoridades estatales realizan un operativo de búsqueda y se alertó a Estados Unidos, en particular a Eagle Pass, urbe vecina con el penal.
El secretario de Seguridad Pública de Coahuila, Jorge Luis Morán, informó que tres mujeres y dos hombres que estaban en la cárcel, a quienes se había dado como fugados, aparecieron ayer dentro del penal, escondidos en un taller de carpintería, donde se refugiaron tras ser amenazados por quienes escaparon.
También indicó que se presume que la operación fue montada por Los Zetas, uno de los más importantes grupos del crimen organizado de México.
El penalista Julio Hernández Barros considera que hay “una mala política criminal en donde las cárceles están atestadas de personas que quizás no debieran estar” en ellas, “mientras que la impunidad hace que quienes sí debieran estar, se encuentren prófugos”.
Respecto al indicio de complicidad con autoridades, señaló que es común que existan cárceles con “un autogobierno de los propios reos”, ante los cuales la autoridad “se queda como un mudo testigo y cobra un sueldo al que no tiene derecho”. “La corrupción en México está infiltrada en todos los lugares, especialmente los que tienen que ver con la Administración de Justicia”, resaltó.
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