Roy Moncada
Poco a poco las aceras de la entrada al barrio Jorge Casally, en el Distrito Seis de Managua, han desaparecido. Ahora al menos diez tramos de negocios informales las ocupan.
En el lugar existe un colegio de primaria, donde asisten más de 500 estudiantes a diario, los que caminan en la calle porque los tramos se “comieron” las aceras sin permiso de la Alcaldía de Managua.
“Primero fue uno, luego dos y poco a poco fue tomada una acera entera por los vendedores, y uno que pasa por el lugar tiene que caminar en la calle”, lamentó un poblador.
Fabio Morales, director de Urbanismo del Distrito, comentó que procederían a las inspecciones en el lugar y de encontrar obstrucción tomarían decisiones como reubicación de los vendedores.
El funcionario aseguró que en la Alcaldía desconocían el problema, sin embargo los pobladores dijeron que en reiteradas ocasiones han informado a la comuna capitalina pero no llegan a inspeccionar. “No han hecho nada porque hay anomalías visibles, hasta coimas para que no quiten los tramos”, denunció Domingo Aragón, habitante del barrio.
FICHAJE CON CAPONERAS
Otro señalamiento que evidencia el “libre albedrío” en el barrio es el descontrol de las caponeras que cubren esa ruta.
El espacio que ocupan como estacionamiento está ubicado en una esquina de la entrada al barrio, esto crea que los vehículos que entran tengan que transitar en la vía contraria, lo cual genera riesgos de accidentes de tránsito.
Aunque ninguna de las 24 caponeras del lugar está legalizada, debido a que el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma) está en proceso de registrarlas para su circulación en la capital, aquí se trabaja al gusto y placer de los caponeros que hasta aprovechan para enamorar a las adolescentes.
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