Josué Bravo
Para abrir la cuestionada carretera fronteriza costarricense, de 160 kilómetros de extensión, los constructores provocaron daños ambientales al talar de manera indiscriminada una enorme cantidad de árboles, entre ellos el almendro amarillo, protegido por ley debido a su peligro de extinción.
Al iniciar la apertura de esta carretera rural que bordea el río San Juan, se talaron árboles donde la especie más afectada y devastada fue el almendro amarillo, un gigante de madera fina que puede alcanzar hasta 60 metros de altura; según el Comité Interinstitucional que investiga los daños causados al ambiente.
Cuestionada por supuestos actos de corrupción, este proyecto insignia de la mandataria Laura Chinchilla, fue abierto sin estudios ambientales. Este árbol es el nido de la lapa verde, también protegida por ley. Según Renato Sánchez, coordinador del Área de Conservación Cordillera Volcánica Central del Sistema Nacional de Conservación (Sinac), se ha inspeccionado el daño en unos cien kilómetros de carretera.
Se encontraron 2,296 metros cúbicos de madera talada, equivalentes a 1,209 árboles de 78 especies. De almendro amarillo se han contado 276 árboles cortados.
Se han confirmado daños por “tala excesiva en varios tramos, afectación de humedales, cuerpos de agua y corredores biológicos”, en territorio costarricense.
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