DAMASCO/AP
Damasco acusó el domingo a Turquía de permitir el paso a territorio sirio de miles de extremistas musulmanes, mientras el gobierno y la oposición dijeron que una explosión mató por lo menos a siete personas e interrumpió el tránsito en la principal carretera que une la capital con el sur del país.
En una carta al secretario general de Naciones Unidas, Van Ki-Moon, y el Consejo de Seguridad de la ONU, la cancillería siria dijo que Turquía permitió que «miles de terroristas de al-Qaida, Takfiri y Wahabis» cruzaran a su territorio a fin de «matar a sirios inocentes, dinamitar sus bienes y sembrar el caos y la destrucción».
La revuelta contra el gobierno de Damasco comenzó en marzo de 2011. Las autoridades sirias han culpado de la revuelta a «conspiradores extranjeros» y ha acusado a Arabia Saudí y a Qatar, junto a Estados Unidos y otros países occidentales y Turquía de apoyar con fondos y entrenamiento a los alzados, a los que califica de «terroristas».
Turquía es la sede del grupo insurgente Ejército Libre de Siria y ha organizado muchos encuentros del grupo opositor Consejo Nacional Sirio. Las relaciones entre Turquía y Siria, otrora sólidas, se han deteriorado desde principios del año pasado y Ankara es ahora uno de los mayores detractores del presidente Bashar Assad.
Igualmente el domingo, la agencia noticiosa estatal SANA dijo que los insurgentes detonaron una bomba de 600 kilos (1.300 libras) bajo la carretera cerca de la aldea meridional de Kirbet Ghazaleh, matando a ocho personas e hiriendo a 25. Agregó que la bomba fue detonada por control remoto e interrumpió el tránsito en la carretera que une Damasco con la ciudad meridional de Dara y la capital jordana de Amán.
SANA agregó que nueve automóviles y dos autobuses que transportaban empleados estatales resultaron dañados por la explosión. El grupo opositor Comités de Coordinación Local dijeron que murieron siete personas y otras más quedaron heridas por la detonación, que dañó un autobús.
Los residentes de la provincial de Dara dijeron el domingo que las fuerzas gubernamentales han rodeado varias aldeas de la región y agregaron que «no permiten a la gente abandonar el área, ni siquiera para ir a la escuela».