Pablo de Jesús/AFP
El escocés Andy Murray rompió el maleficio en torneos de Gran Slam al ganar anoche su primera corona “major” tras vencer al serbio y campeón defensor Novak Djokovic en la final del Abierto de tenis de Estados Unidos, con parciales de 7-6 (12/10), 7-5, 2-6, 3-6, 6-2.
En las gradas, Ivan Lendl y el resto del equipo se abrazaron felices, mientras Murray les apuntaba con la raqueta, entregándoles el triunfo.
“Fue uno de los más grandes —refiriéndose a Lendl—. Me ha ayudado en los momentos difíciles, así como todos los de mi equipo. Es la mejor sensación, he tenido un verano increíble”, sintetizó el nuevo campeón del US Open-2012.
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Murray, tercer favorito, consiguió su ansiado título luego de cinco finales de Gran Slam fallidas, una de ellas la que perdió en este mismo Abierto neoyorquino en el 2008 ante el suizo Roger Federer.
Al tenista británico de 25 años le costó cuatro horas y 35 minutos conseguir el primero de un Abierto, convirtiéndose además en el primer jugador de su país en ganar un torneo del Gran Slam desde que Fred Perry triunfara en el Campeonato de Estados Unidos de 1936.
“Los parciales tercero y cuarto fueron extremadamente difíciles porque Novak es muy fuerte y pelea hasta el final”, dijo Murray. “Estuve peleando cerca de cinco horas. Siempre he tenido partidos difíciles con él”, reconoció el nuevo campeón durante la ceremonia de premiación.
Murray se llevó por su triunfo un cheque de 1.9 millones de dólares, además de subir al tercer lugar del ranking mundial de la ATP, desplazando al español Rafael Nadal, quien se encuentra inactivo recuperándose de una lesión en la rodilla.
El escocés había vencido en semifinales al español David Ferrer (N.4), mientras Djokovic se había impuesto al checo Tomas Berdych (N.6).
Murray es el primer hombre en ganar la medalla individual de oro olímpica y el título masculino del US Open de singles en el mismo año, y el cuarto jugador en acoplar el título grande con el junior del US Open, uniéndose a Lindsay Davenport, Stefan Edberg y el recientemente retirado Andy Roddick.
Fue un partido de puntos largos —uno de ellos de hasta 54 boleas—, y repleto de jugadas brillantes, jugado bajo gran presión, y la necesidad imperativa de ganar el primer set para dictar el ritmo del encuentro.
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