DAMASCO/AFP
También alegó que “el régimen iraní (…) rehúsa apegarse a las resoluciones de las Naciones Unidas concernientes a su programa nuclear; amenaza regularmente la existencia de Israel y tiene propósitos antisemitas racistas además de incitar al genocidio”, según un comunicado de Relaciones Exteriores.
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Los rebeldes lanzaron ayer un asalto sangriento contra una caserna del ejército en Alepo, donde han ocurrido violentos combates. Además, miles de manifestantes volvieron a salir a la calle en todo el país para reclamar el fin del régimen de Bashar al Asad.
En Chipre, los ministros europeos de Relaciones Exteriores se reunieron en Paphos para evocar la transición y la ayuda a los refugiados. La Comisión europea en tanto ya anunció cincuenta millones de euros adicionales para ayudar a los civiles.
En Damasco un atentado con “motobomba se produjo en Ruknedin, a la salida de los fieles de la mezquita Al Rukniya”, indicó la televisión estatal dando cuenta de cinco policías muertos. Dos horas después se produjo un segundo atentado con cochebomba entre el Palacio de Justicia y el ministerio de Información, en el barrio de Mazze, según la televisión estatal, que no dio un balance de víctimas.
Los dos ataques fueron atribuidos por el canal a “terroristas”, término con el que las autoridades llaman a opositores y rebeldes que combaten al régimen.
Un vídeo difundido por la Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) muestra cadáveres de al menos 20 hombres no identificados al pie de un muro tras ser “ejecutados a bala” en el barrio de Ikramiyah en Alepo el miércoles. La mayoría de los hombres tenían las manos atadas en la espalda. En Harasta se descubrieron los cuerpos de 16 hombres, según el OSDH que precisó que algunos tenían rastros de torturas.
Al menos 104 personas, entre ellos 37 civiles, 37 soldados y 30 rebeldes, murieron en actos de violencia en el país ayer, según la OSDH.
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