Mabel Calero
Cada día la lista de comerciantes esporádicos aumenta en la Intendencia del Mercado de Jinotepe bajo el argumento de que no pueden negarle el derecho a trabajar a estas personas, mientras esto ocurre una parte de la población está condenada a vivir presa en sus hogares.
“Los vendedores cierran sus locales y regresan a sus casas a dormir y comer en un ambiente tranquilo, en cambio nosotros quedamos conviviendo con ratas, cucarachas, culebras y putrefacción, ya no aguantamos esta situación”, dijo doña Fátima Tapia, quien participó ayer en la segunda marcha para exigir el traslado de los comerciantes al mercado nuevo, en donde se han invertido más de 50 millones de córdobas.
En el mercado de Jinotepe hay registrados 860 comerciantes y más de 500 esporádicos.
“Sabemos que los alcaldes de alguna manera han sido responsables de esta situación que estamos viviendo, pero esto nos va servir de experiencia para que en estas próximas elecciones la población votante se dé cuenta de que ya es tiempo de escoger buenos alcaldes que le den respuesta a la ciudad”, dijo Eduardo Avilés, habitante de Jinotepe.
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