Caracas/EFE
Venezuela afinó ayer los últimos detalles para las elecciones presidenciales del 7 de octubre con un simulacro electoral celebrado por el presidente Hugo Chávez y el candidato opositor, Henrique Capriles.
10,599 militares vigilaron que el proceso se desarrollara con tranquilidad en todo el país.
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“(…) Buenas noticias para el poder electoral y buenas noticias para el 7 de octubre. El proceso electoral va marchando muy bien”, resaltó en rueda de prensa la presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.
El objetivo del simulacro, que se sumó al celebrado el 5 de agosto, era que los votantes se familiarizaran con el nuevo sistema automatizado de máquinas captahuellas y nuevos tarjetones y que el poder electoral entonara la plataforma tecnológica.
Cristina Douglas, psicóloga de 30 años, también resaltó la rapidez del nuevo sistema automatizado y aseguró que la prueba le sirvió para ratificar que “todo está transparente para votar con confianza”.
Lucena explicó que la “fluidez” es una de las características del nuevo sistema y calculó en “un minuto y medio” el sufragio de cada elector.
“Aquí se está garantizando nuestro sistema electoral, uno de los mejores del mundo a pesar de que hay sectores desesperados que siguen atacándolo, que están tratando de sembrar dudas”, expresó Chávez en un contacto telefónico con el canal del Estado.
Chávez también advirtió que si la oposición ganara las elecciones “quizás no (se desencadenaría) una guerra civil”, pero el país entraría en crisis política, económica y social.
Por su parte y en acto de campaña en Caucagua, Capriles manifestó que “algunos me han mandado mensajitos; me dicen que es fácil votar, que es rápido y, algo que es muy importante (…) que el voto es secreto”. “Que nadie tenga dudas, que cuando usted vaya a votar, solamente usted y Dios sabrán por quién votó”, manifestó.
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