Por: Marianela Lacayo
ASESORA DE IMAGEN
Ante una primera cita el objetivo principal es impactar, pues en apenas los primeros doce segundos nuestro interlocutor observará una primera impresión que tendrá mucho peso en una aprobación o rechazo final.
Aunque el comportamiento sea elemental, todo entra primero por los ojos, de manera que hay que tomarse el tiempo y el cuidado para elegir el look de ese día.
Un error común en el hombre es escoger lo primero que ve en el armario, y no dedicar tiempo a analizar lo que la otra persona espera de él ese día.
Aunque todos tenemos una vestimenta muy propia, en la primera cita es mejor no exagerar.
Es preferible ser discreto y dejar el estilo creativo para una segunda ocasión. Los colores neutros y los universales, como los diferentes azules, gris, blanco, verdes oscuros o aturquesados, negro y marrón, morado o rojo, serán los mejores aliados. Escogé el que te ilumine el rostro.
Evitá el look de oficina descartando camisas a rayas o cuadros, así como el pantalón crema casual. Optá por jeans de corte recto, sin detalles de roturas o desgastados, idealmente en azul oscuro, gris o negro. Un blazer, chaleco o chaqueta casual siempre dan la impresión de tener estilo y gusto al vestir.
Los complementos y accesorios deberán estar en buen estado y ser acordes a la vestimenta escogida.
Evitá sandalias o tenis, calcetas blancas, prendas muy viejas o de estilo deportivo, ya que te verás descuidado o desinteresado.
El buen aseo es siempre agradecido e incluye ser prudente con el perfume, pues fragancias muy fuertes, a veces, pueden ofender o causar molestias.
Algo importante, si esa primera cita es en una cena, nunca olvidés las normas básicas de comportamiento en la mesa.
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