CARACAS/AP
Un documento elaborado en marzo por la compañía RJG Risk Engineering para la aseguradora internacional QBE, que dice que meses antes del trágico accidente ocurrido en la refinería de Amuay se habían reportado fallas en los sistemas de mantenimiento fue divulgado ayer por los diarios El Universal y El Nacional y acrecentó el debate nacional tras la explosión.
El estudio dice que en el Centro de Refinación de Paraguaná, integrado por las refinerías de Amuay y Cardón, hubo 222 accidentes al año pasado. Cien de ellos fueron incendios, sesenta de los cuales ocurrieron en zanjas de tuberías que transportan combustible y que son denominadas como “trincheras de tuberías contaminadas”.
Contaminadas, como dice el documento, significa que esas tuberías presentaban fugas y que el combustible liberado impregnó la parte exterior de los ductos.
El informe dice que hubo un retraso de “uno o dos años” en importantes y significativas obras de mantenimiento y que se aplazaron trabajos rutinarios de cuidado en 2009, cuyos efectos “todavía se sienten”.
El estudio también destaca el esfuerzo realizado por las autoridades del Centro de Refinación para ejecutar un programa llamado de “integridad estructural”, que implicaba la atención a diversas estructuras.
Nueve de los 222 incidentes ocurridos el año pasado fueron investigados a fondo y se formularon recomendaciones para evitar futuros percances. Esas recomendaciones fueron atendidas y ejecutadas, dice el estudio. En otros veinte siniestros se inició el proceso de investigación y los 173 casos restantes se encuentran en estudio en un “comité”.
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