Por Carlos Batista
LA HABANA/AFP
Un tribunal cubano condenó a penas de cárcel por corrupción a 12 directivos de la empresa estatal Cubaníquel, entre ellos tres exviceministros, en el marco de una cruzada anticorrupción del presidente Raúl Castro, informó este martes el diario oficial Granma.
Los 12 funcionarios, incluidos tres exviceministros de la Industria Básica, fueron condenados por «cometer delitos asociados a la corrupción durante el proceso de negociación, contratación y ejecución del proyecto de expansión de la planta Pedro Soto Alba, ubicada en Moa (este), para la extracción, refinación y comercialización de níquel y cobalto», anunció el diario cubano.
El juicio se inscribe dentro de una ofensiva contra la corrupción lanzada por Raúl Castro después que asumió el mando en 2006, en sustitución de su hermano enfermo Fidel, en el único país comunista de Occidente.
El níquel es el principal producto de exportación cubano y la planta de Moa, en la provincia oriental de Holguín, es parte de una empresa mixta entre el Estado cubano y la compañía canadiense Sherritt International.
Hace casi dos años había sido destituida la entonces ministra de Industria Básica, Yadira García, por «deficiencias» en el control de las inversiones y del proceso productivo, pero hasta ahora no se había informado sobre funcionarios de ese sector investigados o detenidos.
«En atención a la gravedad de estos hechos y sus nocivas consecuencias en una de las actividades estratégicas para la economía del país», el tribunal provincial de Holguín condenó a los 12 funcionarios, entre ellos el exviceministro Alfredo Zayas (2004-2007), director ejecutivo de la empresa, sentenciado a 12 años de cárcel, la pena más larga.
A 10 años fue condenado el exviceministro Ricardo González (2001-2004 y 2007-2010), miembro del directorio de la empresa y presidente del comité de dirección del proyecto, señaló el cotidiano.
El exviceministro Antonio de los Reyes (1980-1999), miembro del comité de dirección del proyecto, fue sentenciado a ocho años.
Los otros nueve condenados, que tenían diferentes cargos en la empresa, recibieron penas de cuatro a siete años de prisión. Los doce condenados, así como la Fiscalía, pueden apelar ante el Tribunal Supremo cubano.
La ampliación de la planta buscaba elevar la producción de 30,000 a 49,000 toneladas al año.
En 2005, en presencia de Fidel Castro, fue firmado un convenio entre Cuba y Sherritt para este proyecto, con una inversión de 450 millones de dólares en partes iguales.
Ultimamente la prensa cubana ha publicado algunos juicios por corrupción contra empresarios extranjeros y funcionarios cubanos, como el chileno Max Marambio, juzgado en ausencia, y el exministro de la Industria Alimenticia, Alejandro Roca, que fueron condenados a 20 y 15 años de prisión, respectivamente.