ALEPO/AFP
La fiesta musulmana de Eid el Fitr, que inició el domingo y celebrará el final del Ramadán, se vio enlutada por los combates en Alepo y Damasco, que ayer dejaron 131 muertos, según el OSDH.
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Un mes desde el inicio de la batalla de Alepo, los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL) llevaron ayer los combates al centro de la ciudad, como en Al Tilal, Al Maadi y Jdaidé, donde se enfrentaron al ejército.
Mientras, en Damasco estallaron enfrentamientos en barrios del este y el sur, hostiles al régimen, como Jobar y Tadamun, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Y en el sur del país, la ciudad de Herak, donde se atrincheraron insurgentes, está en una situación humanitaria catastrófica, según el Consejo Nacional Sirio (CNS), la principal coalición opositora.
Por su parte Estados Unidos avisó de que podría intervenir militarmente en Siria si se desplazan o se emplean armas químicas. El presidente Barack Obama explicó que hasta ahora no ha ordenado una intervención militar, pero advirtió de que EE. UU. está “monitoreando la situación cuidadosamente, y hemos elaborado diversos planes de contingencia”.
“Habría enormes consecuencias si empezamos a observar movimiento de armas químicas en el frente o el uso de armas químicas (…) Haría cambiar mis cálculos significativamente”, dijo en conferencia de prensa.
En París, el presidente francés François Hollande estimó ayer: “No puede haber solución política si Bashar Al Asad no abandona” el poder en Siria, en un encuentro con el nuevo enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi.
Turquía advirtió que no podrá aceptar más de cien mil refugiados sirios. Hoy en día acoge a 70,000.
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