Seis movimientos nocturnos

Allí estabas esta tarde cuando llegué amasando el olvido y lo coloqué en tus manos.

Enrique Delgadillo

pero las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.

PAUL ELUARD

*Allí estabas esta tarde cuando llegué amasando el olvido

y lo coloqué en tus manos.

*Estás contenta porque el gato que admiras

lima asperezas arrumado en la noche

llamándote con un cascabel de gladiolas

ensañándose con tu ternura

recordándote cómo añoras volver a romper de un gemido la noche.

*Cada vez que escucho los pasos del desierto

me como una planta y me bebo toda tu boca.

*Pusiste olvido con un cubito de hielo en los vasos

y bebimos desconfianza.

*Hoy escuché tu risa y fue escuchar el romper de las olas.

Quise volver al silencio

para ello tomé un puño de sal y otro de murmullo

y lo esparcí sobre mi fe.

*Allí estabas cuando llegué a dejar el cascabel de gladiolas, el gato

y te ofrecí mi color

que sirve para adivinar la sombra que se esconde de tu

nocturnidad.

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