Barcelona/AP
Coronado campeón indiscutible de la liga española en la temporada 2011-2012, el Real Madrid de José Mourinho afronta el nuevo campeonato que arranca mañana con ánimos renovados, tras romper el reinado de tres años del archirrival Barcelona.
Esa fue la principal tarea encomendada al técnico portugués cuando llegó procedente del Inter de Milán hace dos campañas.
Si bien su primer año en Madrid se saldó con la consecución de la Copa del Rey ganando en la final al Barsa, y su segundo con el ansiado trofeo de liga, el tercer año de Mourinho, quien alargó su contrato hasta 2016, tiene un objetivo claro: la Liga de Campeones, esquiva para el club blanco desde 2001.
Ante el relieve que estaban tomando las expectativas, el entrenador portugués se afanó esta pretemporada en enfatizar la importancia del torneo doméstico.
“Entiendo que los seguidores quieren la Champions, pero se trata de sumar títulos. El Barsa tiene un gran poder futbolístico y la liga estará difícil porque hay otros equipos buenos”.
Pero a nadie escapa que la conquista de la deseada décima Champions (ex Copa de Europa) fue uno de los objetivos trazados en rojo por el presidente Florentino Pérez cuando fichó al apodado “Special One” y, tras un primer año que supo a poco, la fanaticada ve cercana la posibilidad de volver a subir a lo más alto del podio continental.
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