Por: Elba Cristina Parrales
FOTOS: Alfredo Zúniga
La vida de Yaosca es una mezcla perfecta entre la adrenalina y la tranquilidad. La emoción que le producen las grandes olas mientras intenta maniobrar la tabla de surf y vencerla, o lo divertido, pero a la vez peligroso, que resulta cuando una ola la bota, es indescriptible. Solo sabe que, desde que vio a sus amigos surfear, este apasionante deporte era para ella.
Esa adrenalina la deja para el surf y para bailar, ya que según cuenta, la libera de sus demonios, pero es un contraste absoluto con su vida cotidiana, porque está en constante búsqueda de la tranquilidad y el positivismo. Yaosca Jiménez es una combinación de las dos costas de Nicaragua. Su mamá es de la Costa Caribe y su papá de la Costa Pacífico, una mezcla cultural que ha sabido aprovechar. Nació en Managua hace 30 años.
Relata que recién finalizada la carrera de Administración de Empresas, en la Universidad Centroamericana, decidió irse de vacaciones dos meses a San Juan del Sur. Fue amor a primera vista. Tanto así que regresó a Managua solo para empacar sus cosas. Desde hace 10 años reside en lo que ahora es su hogar. “Fue un cambio de vida radical. Apenas tenía 20 años y me tocó enfrentar algunos retos.
Pero fue muy divertido. Hice amigos rápidamente y empecé a trabajar como fotógrafa”, recuerda. Solo el hecho de saber que con caminar una cuadra podrá disfrutar del mar, le da mucha satisfacción. Le gusta caminar o agarrar su bicicleta Peugeot clásica y recorrer las calles con tranquilidad, es algo que disfruta al máximo.
Pero también aprovecha el hecho que San Juan del Sur es una puerta hacia el mundo, ya que puede relacionarse con personas de diferentes países. “He conocido artistas y otras personas que me han servido de puente para ir a otros países y dar a conocer mis diseños”, asevera.
Yaosca es una joven que se cuida mucho. Trabaja todos los días en alimentar los tres aspectos más importantes de sí misma: cuerpo, mente y alma. Cuenta que todas las mañanas lee por media hora. Luego, escribe cómo le gustaría que se desarrollara su día. En las noches hace la misma rutina. Escribe las situaciones positivas que le pasaron. “Hay cosas que no son tan buenas, pero me funciona muy bien enfocarme en lo bueno, más que en lo malo.
Lo que hago es respirar y en 90 segundos dejar ir lo malo”. Para alimentar su cuerpo practica yoga tres veces por semana, hace surf y corre o va al gimnasio. No obstante, para ella, lo más importante es la alimentación. “Somos el reflejo de lo que comemos. Por eso, trato de ingerir mucha agua, frutas y verduras. Trato de cuidar mi cuerpo y estar sana”, afirma.
DAR Y RECIBIR
Según la filosofía de Yaosca, dar sin recibir nada a cambio le permite crecer como ser humano. “Dando es como uno puede crecer. Entre más doy de mí, más recibo. Es por eso que no me obsesiona el hecho de tener o no dinero.
Hago mi trabajo porque me gusta y el dinero viene de todas partes. Cuando diseño, por ejemplo, me enfoco en que quede bien hecho, y por suerte nunca he dejado de vender”, comparte. Gracias a sus amigos extranjeros, Yaosca ha podido aportar con sus conocimientos a la comunidad. “Con mis amigos hicimos varios talleres de arte en Nueva York. Así nació el amor al arte”, cuenta.
Una de las experiencias más enriquecedoras para ella fue haber sido parte del Proyecto Barrio la Planta en San Juan del Sur, porque fue la directora de arte creativo para niños y adultos en una escuela de inglés gratuita. “Luego de haber hecho varios talleres me fui de gira con el proyecto a Estados Unidos”, recuerda.
n 2010 fue a estudiar arte en la Universidad Complutense en España. Cuando regresó a Nicaragua, vino con la firme convicción de dedicarse al diseño, puesto que es la mejor manera que ha encontrado para expresarse.
Cuenta que empezó diseñando joyas y accesorios que regalaba. Posteriormente, decidió también diseñar ropa y la vende en el hostal que administra desde hace cinco años. “La emoción que me produce es como cuando el pintor tiene un lienzo y las pinturas. Así es como cuando tenés las telas y las vas a cortar para sacar una pieza. Es lindo dejarte llevar por la creatividad”, expresa feliz.
TURQUESA BOUTIQUE
Antes de diseñar, Yaosca estudia mucho. Hace una búsqueda exhaustiva de los colores que estarán de moda. Se fija en los detalles de la música, los vídeos más vistos, las películas, “porque esas son las cosas que marcan la moda”. Pero además, le gusta inspirarse viendo las obras de los pintores.
En junio de este año hizo su primera presentación de sus diseños en Nueva York. Esto fue posible gracias a que uno de sus amigos la contactó con una agente
que se encarga de encontrar a diseñadores jóvenes de todos los países para proyectarlos a nivel mundial.
“Llegó mucha gente y vendí todo”, cuenta con entusiasmo. Ahora su otro reto será en Francia y España, en donde también hará presentaciones privadas para poder mostrar y vender sus diseños, bajo la marca de Turquesa Boutique.
Y así, esta joven intrépida y creativa poco a poco está realizando su mayor sueño: poner en alto el talento de Nicaragua y posicionarse en otros países.
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