Elízabeth Romero y José Garth
El comisionado general Javier Maynard, subdirector de la Policía Nacional, destacó la labor que realizó el jefe policial durante 29 años de servicio a la comunidad.
Durante su servicio prestado a la institución del orden público fue un oficial muy destacado, entregado a su familia y a su trabajo. El comisionado Martínez Barrera no tomaba licor y fue un funcionario ejemplar, dijo el comisionado Maynard.
Por la mañana, el cuerpo del comisionado Martínez Barrera se mantuvo en la delegación policial de Bilwi donde los principales mandos de la Policía Nacional y delegaciones del Gobierno y Consejo Regional de Bilwi realizaron guardia de honor.
Durante la tarde fue llevado a su casa de habitación en el barrio San Luis, en Bilwi, donde fue velado toda la noche, confirmó el comisionado mayor Otilio Duarte Herrera.
El jefe policial anunció que las honras fúnebres del jefe policial de Rosita se realizarán hoy a las 8:00 a.m en el cementerio municipal de Bilwi.
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Es “un hecho aislado”. Así calificó el jefe del Ejército, general Julio César Avilés, la situación del municipio de Rosita, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), donde en menos de un mes dos oficiales de la Policía Nacional han muerto en cumplimiento del deber.
El domingo fue ultimado a balazos el subcomisionado Miguel Ángel Martínez Barrera.
Este hecho y otros ocurridos desde finales del año pasado llevan a Roberto Orozco, funcionario del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), a pensar que en la zona “hay un asunto bien delicado que no obedece a la delincuencia común”.
La hipótesis planteada por Orozco es que “estamos ante bandas estructuradas o alrededor del crimen organizado o de carácter político, pero que el Estado trata de responder con fuerzas de seguridad porque de lo contrario sería reconocer que hay una situación de mayor envergadura”.
Orozco recordó que en el Triángulo Minero ha habido una serie de conflictos que van desde problemas étnicos hasta políticos y vinculados al narcotráfico que hacen pensar que las localidades de esa zona están asentadas “sobre un polvorín”.
Sin embargo, Avilés disiente de esa posición y descartó “que haya una situación más allá de lo que pasó”. Además recordó que se trata de una zona rural donde hay pasadas de cuentas entre lugareños, pero la Policía y el Ejército mantienen control en la zona.
Sobre la situación actual, Orozco apuntó que, debido a que la política estatal los consideran grupos delincuenciales, las autoridades les dan tratamiento policial y por eso “vemos que están cayendo policías”.
Sin embargo, advirtió Orozco, que si esta situación continúa llegará un momento en que las autoridades tendrán que responder militarmente, pues la capacidad policial de esa zona podría ser rebasada.
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