CIUDAD DEL VATICANO/AFP
El Vaticano abrirá un juicio público (algo inédito) a Paolo Gabriele, mayordomo del papa Benedicto XVI, y su cómplice, el informático Claudio Sciarpelletti, empleado de la Secretaría de Estado de la Santa Sede cuyo nombre salió a relucir ayer por primera vez, por “robo agravado” y “complicidad”, en el caso conocido como el escándalo “Vatileaks”.
Gabriele, detenido el 23 de mayo, y bajo detención domiciliaria desde el 22 de junio, podría pagar una condena desde uno hasta seis años de cárcel. Sciarpelletti, detenido el 25 de mayo y liberado al día siguiente, será juzgado por “receptación” de objetos robados.
“La magistratura vaticana descubrió una realidad muy compleja. La justicia proseguirá su labor, la investigación sobre otras personas involucradas sigue abierta”, declaró el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi. Al parecer dos personas, identificadas solo con las iniciales X y W, hicieron de intermediarias entre Gabriele y Sciarpelletti.
La imagen del Vaticano quedó dañada por la filtración de un centenar de documentos internos, entre ellos numerosas cartas privadas dirigidas al Papa o a su secretario, lo que ha provocado una de las mayores crisis del papado de Benedicto XVI, al poner en entredicho incluso su liderazgo como guía de la Iglesia católica.
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