Alguien tiene que hacerse cargo de las dos “lagunas” que desde hace una semana mantienen casi aislada a la comunidad de Los Vanegas. “Le corresponde a la Alcaldía de Nindirí”, señala Carlos Fletes, presidente de la cooperativa de transporte Las Jagüitas. Sin embargo, algunos habitantes de la zona jurarían que ese trabajo le toca a las autoridades de Managua.
- millones de córdobas destinó el mes pasado la Alcaldía de Managua a la “construcción de calles de concreto hidráulico”. En esa cartera no se contempló el camino de Las Jagüitas.
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Por ahora, las dos “lagunas” tienen en riesgo las campanas y los diferenciales de los buses, señala Carlos Fletes, presidente de la cooperativa Las Jagüitas.
Cada unidad de la ruta 262 recorre 50 kilómetros en su viaje de ida y vuelta desde Los Vanegas hasta el mercado Israel Lewites.
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La frontera entre esta comunidad y la de Las Enramadas se presta a confusiones y pasadas de pelota. No obstante, según Fletes, no hay duda de que la responsable de la destrucción de la entrada a Los Vanegas fue la municipalidad de Nindirí, que la semana pasada anduvo “tractoreando” y rompió la tubería madre del agua potable. Y no ha vuelto a aparecer para reparar el daño, se queja el transportista.
Él encabeza a los buseros de la ruta 262, que el pasado 5 de julio quemaron llantas para que la Alcaldía de Managua (Alma) les reparara el camino que comunica al reparto René Schick con Las Jagüitas y Las Enramadas.
La protesta tuvo éxito; pero ya comienzan a aparecer nuevos hoyitos en el asfalto, pese a que acaba de finalizar el proyecto de recarpeteo realizado por la Alma.
Según Fletes, la promesa de la Alcaldía fue “hoyo que vaya apareciendo, hoyo que vamos bacheando”, ya que “este año no habrá presupuesto” para reconstruir este camino, que es una posible vía alterna a la Carretera a Masaya.
Al respecto, César Avilés, ingeniero civil con más de 50 años de experiencia, opina que cuando una calle está destruida es mejor volverla a hacer. “Puede salir más caro estar tapando hoyos, y no solo a la Alcaldía, hay que tomar en cuenta lo que le cuesta al usuario que se dañen los vehículos”, apunta el experto.
Esta lógica también aplica para la frontera de Los Vanegas, donde algunos dicen: No soy de aquí, ni soy de allá.
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