ALEPO/AFP
Los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL) atrincherados en Aleppo, donde se registran combates desde el 20 de julio, anunciaron que se retiraron de su bastión, el barrio Saladino, que se convirtió en emblemático para su lucha, debido a los violentos bombardeos de las fuerzas del régimen.
Al término del encuentro los participantes llamaron a un “diálogo nacional” en Siria.
El jefe de la diplomacia iraní, Alí Akbar Salehi, que presidió esta conferencia “consultiva”, afirmó que “buena parte de la oposición siria había aceptado participar en un diálogo con el Gobierno sirio en Teherán sin condiciones previas”.
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“Hemos realizado un repliegue táctico. Ya no hay allí combatientes rebeldes, a causa de un bombardeo descomunal, y las fuerzas del régimen entraron en el barrio”, informó Husam Abu Mohamad, comandante de la brigada Dera Ashahba del ESL.
Otro jefe rebelde, Wasel Ayub, comandante de la brigada Nur al Haq, precisó que cinco batallones del ESL seguían presentes en el barrio para facilitar la evacuación completa de combatientes. Wasel Ayub afirmó que los rebeldes “refuerzan” su “línea de defensa” al este de Saladino sobre la base de un arco que va de Sukkari, al sur de este barrio, a Bustan al Kasr al norte pasando por Mashhad en el centro.
En Damasco, una fuente de seguridad afirmó que “el Ejército avanza rápidamente en dirección a Seif al Dawla, pero la próxima batalla deberá ocurrir en Sukkari”. “Solo 10 por ciento de los refuerzos del Ejército fueron utilizados hasta ahora en la batalla”, agregó esta fuente que antes había indicado que 20,000 militares fueron desplegados en la región de Aleppo para esta batalla presentada como crucial.
Ayer, la violencia dejó 96 muertos en el país, de los cuales 37 fueron civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
La agencia del alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados estima que más de 276,000 sirios huyeron de la violencia, principalmente hacia Jordania, Turquía y El Líbano. Unos 2,200 refugiados cruzaron la frontera turca estas últimas 24 horas según las autoridades turcas que indicaron que los refugiados sirios ya son más de 50,000 en Turquía.
El presidente Bashar al Asad nombró ayer al cargo de primer ministro a su ministro de Salud, Wael al Halqi, tras la disertación del primer ministro Riab Hijab, el más alto cargo en renunciar desde que comenzó la ola de violencia en el país.
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