Bloomberg News
Las reservas de los cultivos más grandes disminuirán por tercer año, en tanto la sequía calcina campos en los tres continentes, elevando los costos de importación de alimentos que según ya pronosticó Naciones Unidas alcanzarán una cifra casi récord de 1.24 billones de dólares.
Las existencias totales de maíz, trigo, soja y arroz caerán 1.8 por ciento hasta un mínimo en cuatro años antes de las cosechas de 2013, estima el Departamento de Agricultura estadounidense. Los cultivos en los Estados Unidos, el mayor exportador, se encuentran en su peor condición desde 1988, olas de calor están castigando los cultivos europeos y las lluvias del monzón en India ya son un 20 por ciento inferiores a lo normal.
El Consejo Internacional de Cereales comenzó julio pronosticando cosechas récord. Terminó con una predicción de una caída de dos por ciento en la producción.
La velocidad de la destrucción llevó los precios del maíz y de la soya hasta niveles récord el mes pasado y del trigo hasta un máximo en cuatro años.
Los precios altos “penalizan a las poblaciones pobres de numerosos países que dependen del mercado mundial para importar sus alimentos”, reconoció Abdolreza Abbassian, economista de la FAO. (AFP)
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Naciones Unidas prevé que los costos subirán, transcurridos menos de dos años desde que precios récord empujaron a 44 millones de personas a la pobreza extrema y contribuyeron a levantamientos en África del Norte y Medio Oriente.
“Se pensó que estaríamos nadando en maíz para fin de año… Después vino junio y castigó y siguió julio, y fue como un tren que descarrila”, dijo Kelly Wiesbrock, de Harvest Capital Strategies.
PRINCIPALES PRODUCTOS BÁSICOS
El trigo subió 40 por ciento hasta 9.135 dólares la fanega este año en el mercado de Chicago; la soja cotizó un 31 por ciento más hasta 15.8125 y el maíz aumentó 26 por ciento hasta 8.165. Fueron los mayores avances en el Índice Spot GSCI de Standard Poor’s de 24 materias primas, que subió 2.1 por ciento.
En junio, la sequía estadounidense era la más grande desde diciembre de 1956 y los últimos 12 meses han sido los más calurosos de los que se tiene registro, muestran datos meteorológicos. La sequía se está propagando más allá de la agricultura, a la electricidad y la producción de combustible.
La producción de las centrales nucleares estadounidenses el 27 de julio fue la más baja para el día desde 2001, debido a que el agua estaba demasiado caliente como para ser un refrigerante efectivo, muestran datos gubernamentales.
Más de 150 legisladores exhortaron al presidente Barack Obama, el 2 de agosto, a reducir el mandato gubernamental para la producción de etanol, diciendo que los altos costos del maíz están perjudicando a los productores de ganado, a los fabricantes de alimentos y a los consumidores.
Fabricantes de etanol como Poet LLC y Archer Daniels Midland Co. respaldan el mandato, en tanto las pérdidas crecientes del sector redujeron un 15 por ciento la producción diaria desde fines de diciembre, muestran datos del Departamento de Energía.
El Consejo Internacional de Cereales, con sede en Londres, redujo su pronóstico global de producción de granos el 26 de julio hasta 1,810 millones de toneladas desde una estimación anterior de 1,868 millones de toneladas. Si bien espera cuatro millones de toneladas más de arroz, cualquier aumento se verá eclipsado por la caída de 36 millones de toneladas en la provisión de trigo y la cosecha llamada de grano grueso.
ALZAS “CATASTRÓFICAS”
La Organización no Gubernamental Intermón Oxfam alertó de que el incremento de los precios de alimentos como el trigo, el maíz o la soja, puede tener consecuencias “catastróficas” para los países en desarrollo que dependen de la importación de estos cereales.
En un comunicado, la ONG indica que, además de la sequía que afecta a varios países, otra causa de la subida de los precios son las “irracionales” políticas de utilización de agrocombustibles, que el año pasado consumieron el 40 por ciento de las reservas de maíz de Estados Unidos, un porcentaje que se espera que aumente este año.
Se prevé que África y Latinoamérica resientan los peores efectos que tendrá la subida de precios.
A juicio de la portavoz de la organización en España, Lourdes Benavides, las cifras demuestran que el sistema mundial de alimentos está roto y no puede repararse “a menos que tenga bases sólidas”.
Por ello, insta a los líderes mundiales a atajar “de una vez por todas” la alta volatilidad de los precios y “frenar la especulación”.
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