Una de las primeras inquietudes que salta a la mente, una vez que ha recibido la paga de la quincena o el mes, es: ¿cómo hago para hacer rendir el dinero destinado para el gasto de alimentos y vestimenta? Comprar todos los alimentos y vestimenta en el mercado Oriental puede ser una buena alternativa, aunque la experiencia pueda resultar fastidiosa.
En agosto, por ejemplo, los 23 productos alimenticios que estructuran la canasta básica oficial, es decir sin incluir el gasto de productos para el hogar y vestimenta, se cotiza en promedio en 5,585.66 córdobas, según un sondeo de precios realizado por LA PRENSA.
Es molesto adentrarse en el desordenado y bullicioso Oriental, pensará. Y quizás tiene razón. Pero hacer las compras en este lugar le permitiría ahorrarse más de 2,000 córdobas, si se compara con el gasto que implica adquirir esos mismos 23 productos en un supermercado.
Si en lugar de ir a un súper hace las compras de alimentos en el Oriental y se añade el gasto en vestimenta, el precio total de la canasta básica se sitúa en 10,013.21 córdobas. Esta cifra incluye el pago de los servicios básicos y los productos para el hogar, como gas butano y de higiene personal.
Entretanto, si las compras se hacen en un supermercado y se le añaden los otros gastos anteriores, el precio de la cesta alcanza los 12,063.11 córdobas, según un sondeo realizado por este Diario en un supermercado de cobertura nacional.
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En el primer semestre de este año este indicador alcanza el 2.19 por ciento, un ritmo desacelerado en relación con el mismo período del año pasado, cuando el acumulado alcanzó 3.62 por ciento.
La baja en algunos alimentos como perecederos ha incidido en este indicador.
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A nivel nacional, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), el costo total de la canasta en junio se situaba en 10,260.5 córdobas, superior al precio en el populoso mercado.
María Mercedes Gómez es madre de dos hijos, uno de 15 años y otro de 13. Trabaja en limpieza en un despacho de abogados en colonial Los Robles. Dice que desde hace algunos meses ya no visita los supermercados porque siente que el salario que recibe mensualmente se desinfla como un globo sin saber dónde está el orificio.
“Sinceramente prefiero venir al Oriental, aunque me toque caminar y caminar de un lugar a otro”, cuenta mientras regatea la compra de 25 plátanos en el mercado más grande de Centroamérica. Su ingreso no supera los seis mil córdobas mensuales.
Y es que regatear es, precisamente, una de las ventajas en el Oriental. De hecho, el precio de los alimentos que presenta este sondeo realizado por LA PRENSA no incluye las posibles rebajas que se pueden conseguir durante las compras.
PERECEDEROS INFLUYEN
Las frutas y verduras son mucho más accesibles en el mercado si se comprara con los precios que hay en un supermercado. El ahorro puede ascender a 602 córdobas por el total de productos perecederos establecidos en la canasta básica oficial. En el supermercado el gasto en estos productos alcanza los 1,666.89, mientras que en el mercado es de 1,064.2 córdobas.
Juan López Madrigal es uno de los nicaragüenses que también prefiere hacer las compras de su casa en el Oriental. Aunque a veces adquiere algunos productos como la carne en un súper que está a tres cuadras de su casa, en el reparto Juan Emilio Menocal. Es padre de tres hijos y junto con su esposa, que es ayudante de cocina, logran un ingreso mensual de ocho mil córdobas. “La vida está muy cara y casi no nos podemos dar el lujo de comprar en el súper, cuando lo hacemos tenemos que recortar el gasto de la ropa de los chavalos”, confiesa.
En Nicaragua el salario mínimo promedio vigente es de 3,069 córdobas, el cual es devengado por más de cien mil trabajadores de los once sectores de la economía nacional.
Y aunque según comerciantes ha incrementado el precio de algunas piezas de vestuario y calzado, los consultados señalan que este tipo de productos no presionan el gasto familiar porque se prioriza la comida.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Pese a la diferencia de precios, para muchos comprar en los supermercados sí tiene ventajas. Natalia Fonseca, por ejemplo, prefiere comprar en el supermercado por la cercanía, la comodidad, la higiene y por la garantía que tienen los productos. “Si vas a un mercado corrés el riesgo de que te arrebaten la cartera, mientras que en el súper uno no anda con ese temor, puedo llevar mi vehículo y sé que hay varios guardias en el parqueo, que no me lo van a rayar”, afirma.
Además opina que siente más confianza en el supermercado, porque los productos que se ofertan ya han pasado por un estricto control de calidad y según ella: “No es lo mismo que compre carne de cerdo en el mercado a que la compre en el súper, donde ninguna carne me va a salir mala y ningún queso con gusanos”.
Otra ventaja que le ve a los supermercados es el surtido y la variedad que tienen tanto de productos nacionales como importados y aunque está consciente de que no es lo más barato, “ahí encuentro de todo, por ejemplo, si voy al mercado y quiero comprar hongos y no hay, tengo que ir a otro lado y en el súper no pasa eso”, explica.
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