Hepatitis significa inflamación del hígado, producida por virus que se alojan en este órgano (hepatotropismo), los cuales se han identificado varios con letras del alfabeto: A, B, C, D y E, pero no se descarta que existan muchos otros virus.
La hepatitis A y E se adquiere vía oro-fecal, mecanismo por el cual la persona se enferma por comer o beber alimentos contaminados con las heces/orinas de una persona enferma.
La hepatitis A es conocida como “hepatitis epidémica” y en nuestro país es más común a la entrada de la etapa lluviosa.
La hepatitis B y C pueden adquirirse a través de relaciones sexuales, especialmente sexo anal y en la actualidad se considera infección de transmisión sexual.
Síntomas: falta de apetito, náuseas, vómitos, fatiga seria, dolor abdominal, fiebre ligera y orinas oscuras del color de “la coca-cola” y las heces blanquecinas. El 20 por ciento de las personas con hepatitis B tiene dolores en articulaciones y rash cutáneo. En otras el síntoma principal es fatiga.
El diagnóstico se establece por la historia de síntomas, examen físico y pruebas de sangre llamadas transaminasas, que se elevan hasta varios miles de unidades.
Algunas hepatitis agudas pueden tener una evolución fulminante y arrebatar la vida, dichosamente la inmensa mayoría tiende a evolucionar de forma benigna.
La hepatitis B produce cronicidad y se complica favoreciendo cirrosis hepática y cáncer del hígado mortales.
La buena higiene en el manejo y consumo de los alimentos, el uso del preservativo o condón en las relaciones sexuales casuales y aplicarse tres dosis de la vacuna contra hepatitis B, que tienen eficacia de protección mayor del 90 por ciento, son los métodos más eficientes de prevención.
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