LAPRENSA/H. ESQUIVEL

Invencible

Por más que lo intente, Álvaro López no puede esconder la profunda satisfacción que le produce haber sido el protagonista principal de una temporada de beisbol que va directo hacia su recta final. Nadie como este tirador del Bóer, llevó la eficiencia al máximo nivel.

Edgard Rodríguez C.

Por más que lo intente, Álvaro López no puede esconder la profunda satisfacción que le produce haber sido el protagonista principal de una temporada de beisbol que va directo hacia su recta final. Nadie como este tirador del Bóer, llevó la eficiencia al máximo nivel.

Armado de una respetable recta cortada que constantemente se mueve a 90 millas, más un slider dañino y una habilidad especial para mezclar disparos, López estableció un nuevo récord nacional al concluir la campaña con 18-0, más 1.33 en efectividad y 136 ponches.

López dejó atrás el récord de 16-0 que Martín Bojorge, del Rivas, había impuesto en 1992, y como él mismo ha dicho, “a mí no se me terminó la racha, lo que se me acabó fue la temporada”, en alusión a una cadena de éxitos que continúa vigente para el torneo del próximo año.

Hombre amable, con fácil manejo de la palabra y sin aires de arrogancia, López está siempre dispuesto para el diálogo. Solo sonríe cuando el tema es espinoso, pero de ninguna manera se va hacia atrás ante una inquietud retadora. Aquí su plática con LA PRENSA.

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Álvaro López, nació hace 35 años en el hospital Fernando Vélez Paiz, en Managua. Creció en Batahola Norte y reside en Don Bosco. Se bachilleró en el Colegio Centro América y es graduado en administración de empresas en la Universidad Americana (UAM).

Tiene dos hijas: Josselyn Andrea, de 12 años, y Nayiris del Pilar, de ocho. Ha estado casado en dos ocasiones y asegura que ahora es más una persona hogareña que fiestera. “Ya no soy un chavalo. Tengo que pensar seriamente en mi futuro”, explica el lanzador.

Su próxima tarea, además de jugar, es dirigir una academia infantil que se abrirá pronto en el nuevo multideportivo de Movistar que está en Carretera a Masaya, pero además valora otras opciones que se le han presentado últimamente, tras su racha.

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¿Cuál es el sentimiento que hay en vos ahora, tras concluir la campaña con 18-0?

Bueno, alegría. Mucha satisfacción. Esta fue para mí una súper temporada. 18 victorias, hasta contarlas así una a una, requiere su esfuerzo. Y no solo terminé invicto, sino que además concluyo como líder en efectividad y peleé el liderato de ponches hasta el último día con Elvin Orozco.

¿Alguna vez imaginaste un desempeño parecido a este?

No. Nunca lo imaginé. La verdad es que pensé que si lograba las 13 victorias que obtuve el año pasado, me habría conformado. Esa era mi meta. Pero me excedí, gracias a Dios. Me sentí fuerte, con mucho entusiasmo y una vez encarrilado, seguí trabajando más.

-¿Qué lección te ha dejado esta temporada?

Que uno no tiene que dejarse llevar por el pasado, que tiene que trabajar duro para lograr lo que se propone, y que si tenés confianza en tus habilidades, pueden pasar cosas muy buenas como romper un récord. Aquí aprendí que el trabajo duro, paga sus dividendos.

-¿En qué momento le diste mente a lo de la racha?

Cuando tenía 10-0 ya se hablaba de la marca de Martín Bojorge, porque a la vez, Julio Raudez tenía 12-0. Pero yo no le ponía atención. Seis juegos es mucho. En un partido pueden pasar muchas cosas, imagínate en seis. Pero cuando llegué a 14, si pensé en el récord.

-¿Qué cambió en vos, al tener más atención del récord?

Aceleré más, me preparé mejor, mi motivación creció. Claro, como en todo, hubo días muy difíciles otros más cómodos, pero me mantuve firme y superé el récord. Y como digo, a mí no se me acabó la racha de victorias, lo que se me terminó fue la temporada.

-¿Cuál fue el juego más difícil?

Matagalpa fue para mí el equipo más difícil, pero el partido más complicado fue el que lancé contra Chinandega. Sentí que me empeñé bastante, pero Luis Luna fue un digno rival y no pude hacer nada. También fue duro ganarle el 18 a Granada. Sentí dolor en la espalda.

¿Qué tanto cambió tu vida con esta racha?

Bastante. Creo que me está abriendo puertas en otros ámbitos más allá del beisbol y me ha dado reconocimiento. Después de 18 años en el beisbol, creo que ahora se me ha tratado con más consideración y creo que aún me queda cuerda para unos tres o cuatro años más.

¿Te sentís el mejor lanzador del país?

Creo que la gente me reconoce como tal, no yo, sino la gente, y mis cifras hablan por sí solas. Y eso, definitivamente, me llena de orgullo. Pienso que la temporada que tuve y el trabajo contra los cubanos, disipó cualquier duda y eso me alegra y estimula mucho.

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