Sequía, dolor de cabeza del BM

Si el presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim esperaba una luna de miel, ya puede olvidarse: a sus dolores de cabeza por la crisis de la deuda de Europa puede sumar los precios de los alimentos en alza.

BLOOMBERG

Si el presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim esperaba una luna de miel, ya puede olvidarse: a sus dolores de cabeza por la crisis de la deuda de Europa puede sumar los precios de los alimentos en alza.

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Las tendencias demográficas señalan una demanda más elevada de alimentos en momentos en que los patrones climatológicos debilitan la oferta. Al subir las temperaturas mundiales, los rendimientos agrícolas se han vuelto menos predecibles.

Y como bien nos lo indican las sequías estadounidenses, la cadena de alimentos mundial está mucho más interconectada en momentos en que el clima rara vez ha sido tan errático. Para colmo, el agua se torna más escasa. Es el nuevo petróleo.

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  • 1,000 condados de 26 Estados de Estados Unidos han sido declarados en estado de desastre debido a la peor sequía que afecta a este país desde 1956.

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Kim dedicó el primer mes en su puesto en gran medida a evaluar la forma en que Europa está afectando la difícil situación de los pobres. Hay signos alarmantes de que China e India se desaceleran, y que eso podría dejar a Asia, que tiene la proporción más grande de pobreza extrema, desprovista de motores de crecimiento.

Esto es casi manejable en comparación con lo que Kim enfrenta en el segundo mes: la peor sequía estadounidense en 56 años y el clima seco en regiones agrícolas de India, Kazajstán, Rusia y Ucrania. Y el problema es que la subida de los precios de los alimentos limita cuánto pueden bajar los banqueros las tasas de interés para salvaguardar el crecimiento.

La última crisis de alimentos comenzó en medio del colapso de la economía estadounidense en 2008-2009. Solamente en el segundo semestre de 2010, según el Banco Mundial, unos 44 millones de personas fueron empujadas por debajo de la línea de pobreza extrema, definida como aquellos que viven con 1.25 dólares o menos por día.

“Cuando los precios de los alimentos aumentan abruptamente, las familias afrontan la situación sacando a los niños de la escuela y comiendo alimentos más baratos y menos nutritivos, lo cual puede tener efectos catastróficos para toda la vida en el bienestar social, físico y mental de millones de jóvenes”, dice Kim. “No podemos permitir que las subidas de los precios de los alimentos a corto plazo tengan consecuencias perjudiciales a largo plazo para los más pobres y vulnerables del mundo”, apunta.

La buena noticia es que los precios del maíz probablemente ya estén cediendo, lo cual indica que podríamos evitar una subida repentina tan severa como la de 2010, cuando los precios aumentaron 73 por ciento en apenas seis meses. El maíz, por supuesto, está incluido en todo, desde edulcorantes hasta el biocarburante y forraje para vacas, cerdos y pollos.

La mala noticia es, naturalmente, que cualquier aumento de precio significa que los consumidores deberán desviar el gasto hacia la comida en tanto también aumenta el costo de otros productos. Esto hace surgir el fantasma de la estanflación (inflación-estancamiento).

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COMENTARIOS

  1. juana
    Hace 14 años

    De cuando aqui les importa a los banqueros del banco mundial el que baje o suban los alimentos si son los primeros en dejar con hambre al pueblo del mundo entero, no solo en UE y esos grandes países desarrollados si no que en paises empobrecidos por dictaduras yankees.

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