Redacción/PLAY
“Estoy seguro que Gvozdyk no pensó nunca en ganar 5-1. Eso lo motivó a no fajarse para el segundo y concentrarse en hacer un mejor uso de sus largos brazos y piernas y en no fajarse”, agregó Medina.
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Un día después de su abrumadora derrota ante el ucraniano Oleksandr Gvozdyk, el nicaragüense Osmar Bravo, cuya victoria en su primera pelea en los Juegos Olímpicos de Londres, levantó un especial interés en nuestro país, brindó declaraciones a Moisés Ávalos, divulgador del Comité Olímpico Nicaragüense y estas son algunas de sus principales impresiones.
SOBRE SU RIVAL GVOZDYK
“Sus golpes me llegaron, pero no con contundencia. Que haya habido un golpe que me doliera mucho, no lo hubo. Sentí que Bosko Draskovic me pegó varios más fuertes, pero no era tan rápido. Siento que tenía más puntería que poder”, señala Bravo, quien terminó con el ojo derecho morado.
SU MEJOR ASALTO
“Yo considero que en el primer round di mis mejores golpes y que debí tener más puntos. La diferencia de 1-5 fue grande, claro, eso me obligó a exponerme más y a lanzarme a las brasas, a sacrificar mi cuerpo por un buen golpe”.
FEROZ CON SU REMATE
“Si Gvozdyk hacía combinaciones de cuatro golpes, de cinco, o de tres, el mejor golpe era el último. A partir del segundo round cerraba más fuerte cada ejecución; lo hacía muy bien fuera con la zurda o la derecha, principalmente los ganchos”.
BOTÓ EL PROTECTOR
“Desde inicio del round se me había aflojado el protector. No me sentía cómodo, y como el ucraniano me estaba acosando y no dejaba desarrollar mis brazos, opté por tirarlo. Si ven moví la cabeza y lo lancé a mi izquierda para que fuera mi misma esquina la que lo lavara”, aseguró el pugilista pinolero.
RECIBE RECONOCIMIENTO
“(Pablo Socorro, periodista de AFP, subió a darle la mano) “Me dijo que era un boxeador valiente, que nunca bajé la guardia ni mis ataques, y que me enfrenté al posible mejor hombre de la categoría”.
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