Madrid / EFE
Los jefes del gobierno de España, Mariano Rajoy, e Italia, Mario Monti, no dieron ayer pistas de si recurrirán a la ayuda al fondo europeo de rescate temporal si quieren que el Banco Central Europeo (BCE) retome las compras de deuda y calme a los mercados.
Ambos celebraron una reunión en Madrid que coincidió con unas esperadas declaraciones del presidente del BCE, Mario Draghi, que habían levantado grandes expectativas y que finalmente fueron recibidas con decepción por los inversores.
Poco después de la intervención de Draghi, Rajoy y Monti, comparecieron en una conferencia de prensa conjunta en la que valoraron como “muy positivos” algunos puntos de las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo. Entre esos aspectos citaron que haya reconocido que puede actuar en la compra de deuda en el mercado secundario, que proclamara la “irreversibilidad” del euro y que anunciara que va a poner en marcha medidas no convencionales que serán detalladas en las próximas semanas.
Draghi enfrió las expectativas al condicionar la compra de deuda de los países con dificultades para financiarse, como sucede con España e Italia, a que soliciten previamente ayuda a los fondos de rescate europeos.
Preguntados de forma reiterada sobre si darán ese paso sugerido por el BCE, Rajoy evitó pronunciarse y Monti dijo que su Gobierno va a “examinar las ayudas, las acciones de acompañamiento para evitar las primas de riesgo excesivas que cuestan caras al país que emite la deuda”. Monti descartó que Italia tenga que recurrir a un rescate total.
Tras unos días de tregua, las bolsas europeas cayeron con fuerza después de las declaraciones de Draghi, encabezadas por la de Madrid, que descendió un 5.16 por ciento, la segunda mayor caída del año. La de Milán cerró con un descenso del 4.64 por ciento.
Rajoy hizo hincapié por su parte en que “desde España vamos a seguir trabajando por cumplir con nuestros compromisos”, con la reducción del déficit y las reformas estructurales.
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