Edgard Rodríguez
Diez años después de haber saltado al beisbol profesional, Wilton López nunca había estado tan cerca de ver cumplido su sueño de convertirse en cerrador, como lo está ahora con los Astros.
Armado de una estimable recta que se mantiene entre 92-93 millas, con envíos que ocasionalmente llegan a 95, el leonés tienen en su corazón guerrero, su principal recurso para salir a flote.
Con 29 años, 6’0 pies y 210 libras, Wilton ha alcanzado una estabilidad tal, que no resulta difícil afirmar, que se trata del relevista de los Astros más consistente en su desempeño en los últimos tres años. Ahí están las cifras.
El balance de 10-10 y 3.34 en su carrera, podría ser engañoso, quizá porque ubicado como preparador o relevista del séptimo inning, por lo general entra en situaciones en las que difícilmente gana o salva juego.
Pero en las pasadas tres campañas, López tiene 181 apariciones, con marca de 10-8 y 2.96, a través de 167.1 innings, en los que cede 174 hits y propina 137 ponches. Eso muestra que ha estado saludable y que ha sido dominante. No hay de otra.
Y lo mejor es que durante ese trayecto, el nica ha encontrado 89 corredores en bases, de los cuales solo 25 le han anotado. Ha tenido trechos, como el 2010, cuando solo le anotó uno de 33 hombres que heredó en las bases.
Pero eso es historia. Más importante es lo que pueda hacer ahora, como cerrador, puesto que le asignó el mentor Brad Mills, tras el cambio de Brett Myers y la fragilidad de Francisco Cordero.
Tiene los recursos, el fuego y corazón para establecerse como un taponero. Lo que le faltaba era el chance. Así que ahora es cuando.
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