Amalia del Cid
Esperan y esperan. Y en esperar ya se les fue un año. Desde que la Alcaldía de Managua las sacó de sus casas para ubicarlas junto a un cauce, las 23 familias que ahora pueblan el “Anexo Rubenia” no han visto ni un solo título de propiedad.
Vivían en el barrio Jonathan González y fueron reubicadas en abril del 2011, como parte del apoyo de la municipalidad a la construcción del nuevo Hospital Militar.
Junto al cauce no había agua potable, ni servicio de energía eléctrica, así que “no nos queríamos ir, pero ni modo, tuvimos que aceptar”, recuerda Leonel Cuadra, reubicado.
En aquel tiempo se dijo que cada familia sería indemnizada con 30 mil dólares; pero, según Cuadra, las casas que estaban en mejor estado apenas “agarraron unos 20 mil dólares”, una cantidad que no cubría su valor real.
Ahora todos tienen energía eléctrica; pero ilegal. Y los cortocircuitos están a la orden del día. “Son llamaradas” las que se forman en los cables, cuenta Gracielina Lacayo, habitante del “Anexo”.
El problema —explica— es que mientras no tengan título en mano, Gas Natural no les hará las conexiones requeridas.
La burocracia puede ser lenta; la naturaleza, no. En los dos inviernos que estas familias llevan en el “Anexo”, el cauce se ha puesto en marcha y poco a poco se va comiendo la calle.
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