Pablo Fletes
El púgil nicaragüense Osmar Bravo demostró que su participación en los Juegos Olímpicos de Londres podría llegar a ser histórica.
Ayer, dio el primer paso en esa ruta porque venció por puntos (16-11) a Bosko Draskovic, de Montenegro, para avanzar a los octavos de finales del torneo de boxeo de las Olimpiadas.
Una victoria más de Bravo, lo metería en los cuartos de final, y dos triunfos, lo catapultarían a la conquista de una medalla de bronce, algo que ningún atleta ha conseguido en la historia de Nicaragua.
Bravo necesita ganar dos peleas más para asegurar la medalla de bronce. Gvozdyk mide 6.3 pies de estatura, tres pulgadas más alto que el nicaragüense. Gvozdyk venció ayer 18-10 al bielorruso Mikhail Dauhaliavets, para avanzar a los octavos de final.
[/doap_box]
Michelle Richardson ganó una medalla de plata en Los Ángeles 84, pero lo hizo nadando para Estados Unidos en vista que el gobierno de ese entonces no la avaló.
Pero Bravo sí compite cobijado por la bandera de Nicaragua, y este lunes brilló con luz propia al remontar una pelea que perdió en el primer asalto, pero que ganó los siguientes dos para imponerse a Draskovic.
En el primer round, Draskovic sacó ventaja aprovechando su mayor alcance y estatura, para ganar 5-2. Pero en el segundo round, después de recibir las instrucciones de su entrenador Javier Medina, el púgil de Muelle de los Bueyes tomó el control del pleito.
Buscó la pelea en corto ante Draskovic, lo presionó y con una derecha en recto lo sometió durante los tres minutos de acción. En par de ocasiones, la cabeza de Draskovic parecía que iba ser arrancada por los golpes de Bravo, quien logró tomar el control de la pelea para empatar 7-7.
El último round, favoreció nuevamente a Bravo, quien lució fuerte, seguro y mantuvo el ataque en todo momento.
Su ofensiva obligó al referee a dar un conteo de protección a Draskovic, quien lucía agotado, sin fuerzas, ante la ofensiva del nica.
“Salí al segundo asalto sabiendo que estaba abajo en las tarjetas, así que cambié la estrategia y me le fui encima. Cuando le conecté el primer recto supe que ya era mío”, declaró Bravo en declaraciones a la agencia de noticias AFP.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B






