LA HABANA/AP
Si Estados Unidos desea hablar con Cuba “el día que quieran, la mesa está servida”, aseguró ayer el presidente Raúl Castro, quien encabezó un acto por el Día de la Rebeldía Nacional, el 26 de julio, una de las efemérides más importantes de la isla.
“Los cubanos somos gente pacífica… nos gusta hacer amistad con todos, incluyendo con los Estados Unidos”, comentó Castro en un discurso improvisado al terminar el acto conmemorativo.
Castro añadió que se pueden debatir con Washington todos los temas desde la democracia y la libertad de prensa hasta los derechos humanos, pero “en igualdad de condiciones porque no somos sometidos, ni colonia de nadie, ni títere de nadie”. Ello también implica, agregó, hablar sobre los problemas que en estos mismos aspectos enfrenta Estados Unidos y sus aliados occidentales.
La respuesta estadounidense no tardó. Para iniciar una conversación, Cuba debería “permitir que los cubanos ejerciten su libertad de expresión y su derecho a pedirle a su gobierno que deje de maltratar a disidentes pacíficos de la sociedad civil, libere a prisioneros políticos, y debo subrayar la liberación humanitaria del ciudadano estadounidense detenido allá, Alan Gross”, expresó Mike Hammer, secretario adjunto de Estado para asuntos públicos, en conferencia de prensa.
Gross, de 63 años, fue sentenciado por un tribunal en 2011 a 15 años de cárcel por crímenes contra la soberanía de Cuba, en el más reciente conflicto de la rivalidad de más de 50 años entre Estados Unidos y la isla.
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