Wendy Álvarez Hidalgo
Centroamérica no está a salvo de la crisis económica y financiera que atraviesa la Unión Europea (UE). Su coletazo no será potente en las finanzas y economía del istmo, pero sí se sentirá en las relaciones comerciales entre las dos regiones, que en junio pasado firmaron el Acuerdo de Asociación (AdA), cuyo pilar comercial entraría en vigencia en enero próximo.
La región tiene muchas expectativas de incrementar sus ventas en el primer año de vigencia del Acuerdo. El presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), Mario Amador, aseguró que sin duda la crisis afectará a aquellos países que venden productos no alimentarios, principalmente Costa Rica y Guatemala.
“Europa tiene un problema fuerte, las economías europeas están pasando por un problema de liquidez y fiscal muy fuerte y están haciendo cambios estructurales muy fuertes y eso va afectar el nivel de demanda de productos europeos, de productos centroamericanos y del mundo entero”, afirma.
La región, particularmente Nicaragua, tendría problemas en la búsqueda de fondos para ejecutar proyectos y programas sociales y comerciales. “Como el país es productor de alimentos, siempre tendremos alta posibilidad de colocar nuestros productos en algunos mercados, pero otros países con productos más industrializados de la región sí podrían tener más problemas”, apunta.
NO SERÁ INMEDIATO
Alberto Trejos, exministro de Comercio de Costa Rica y catedrático de la escuela de negocios del Incae, reconoció que el istmo no verá la bonanza comercial a corto plazo, porque “el grado de aprovechamiento de un acuerdo es menor si su socio está viviendo su peor crisis en cincuenta años”.
No obstante, reiteró que el haber firmado ese acuerdo fue lo mejor que ha hecho la región como bloque.
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