Humberto Galo R.
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Sonó el timbre. Es la hora de entrada y Gerald José Rivas, estudiante de tercer año de secundaria, está en su aula de clases. Ahí el techo parece que sucumbirá en cualquier momento y los pupitres, en su mayoría, están en mal estado.
Este lunes inició el segundo semestre del año escolar, en el que se registra la mayor cantidad de niños y adolescentes que abandonan las aulas de clase, según el Ministerio de Educación.
Desde hace cuatro años, Rivas estudia en el colegio Edgard Arbizú, situado en las Américas Uno. La historia es la misma.
“Cuando llueve las clases se suspenden porque el agua se pasa por todo el techo. Como dice la profesora: esto es un colador”, dijo el estudiante.
“El techo de cuatro secciones está desbaratado, hacen falta sillas y tomas de agua (grifos), las conexiones eléctricas están fregadas por eso aunque tenemos un proyector no podemos llevarlo a las aulas”, señaló el profesor Juan José Rodríguez.
Desde abril de este año, las autoridades de este centro de enseñanza solicitaron al Ministerio de Educación (Mined) que reparara la infraestructura, pero el colegio Edgard Arbizú no está incluido en el presupuesto.
Según las cifras oficiales del Mined, en lo que va del año solo se registra una deserción escolar del cinco por ciento.
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