Redacción Central

La avenida de los Campos Elíseos, una pasarela con más de dos kilómetros en pleno corazón de París, tomada por una explosión de comercios y de ocio, es parada obligada para los cerca de treinta millones de turistas que aterrizan cada año en la Ciudad de la Luz, París.
Unas 300,000 personas al día recorren la avenida, atraídas por el Grand Palais, donde recientemente se expuso la obra del artista francés Daniel Buren o el fotógrafo Helmut Newton, o la monumentalidad de los afamados enclaves que la coronan a ambos extremos: la plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo.
Los Campos Elíseos también son apreciados por los propios parisinos, quienes la han invadido en varias ocasiones como escenario sobre el que festejar una diversidad de eventos.
Asimismo, es un lugar predilecto para la conmemoración de los actos nacionales, pues allí dieron su primer saludo los presidentes François Hollande o Nicolas Sarkozy como jefes de Estado recién investidos, o tienen lugar los desfiles militares del 14 de julio.
Además, fue testigo de importantes hitos históricos, como la entrada de los ejércitos franceses en París tras la liberación de la ciudad al final de la Segunda Guerra Mundial.
El 60 por ciento de los turistas que llegan a París reconocen que su objetivo es comprar y recorrer sus más de 17,500 almacenes, según estimaciones de la oficina de Turismo de la ciudad.
Esta avenida es una auténtica meca del consumo y funciona como uno los puntos cardinales en los circuitos comerciales parisinos.

La avenida abraza unas 110 tiendas de una gran variedad, pues acoge desde exclusivas marcas hasta las más accesibles, como H&M, cuyo almacén fue inaugurado en 2010 y diseñado por el arquitecto Jean Nouvel.
Entre las más distinguidas se cuentan Cartier, Louis Vuitton y la Maison Guerlain, quien ya dedicó a la avenida un perfume con su mismo nombre al considerarla símbolo de prestigio.
Heladerías, restaurantes y hoteles de distinta fachada se mezclan unos con otros a pocos metros. El famoso McDonald’s, donde se pueden degustar los pasteles tradicionales franceses, los macarrones, como el restaurante Fouquet’s, cuyo menú fue elegido por Nicolas Sarkozy para celebrar su victoria en las elecciones de 2007, se han apropiado al mismo tiempo de los Campos Elíseos.
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